A pulso aliviao, Opinión

Oye… ¿Sabes si da agua el Jueves Santo?

No me negarán que es la pregunta de la semana, del mes y lo que haga falta.

Quedan dos semanas y hacer una previsión del tiempo para Semana Santa es igual de fácil que correr una maratón con los mocasines del Domingo de Ramos, pero todos nos convertimos en expertos meteorólogos cuando llega esta fecha.

Y es que parece que la pandemia de los… aplausos a los ocho de la tarde, no nos ha enseñado absolutamente nada; a juzgar por la importancia casi patológica que le damos a la meteorología.

Es cierto que es necesario y muy favorable que el tiempo acompañe en una de las grandes expresiones populares de la ciudad, la cual genera la friolera de 400 millones de euros solo en la capital hispalense.

Partimos de esa base, por supuesto; así como del deseo acérrimo de cada hermano de las más de sesenta hermandades que procesionan por las calles de la ciudad en los nueve días (contando Viernes de Dolores y Sábado de Pasión) más especiales del año.

Ahora bien, ¿no es cierto también que exageramos un poquito con eso del tiempo en Semana Santa?

Lo digo porque yo ya veo pitonisos hasta en la sopa, y aún estamos bebiendo de una Cuaresma a la que aún le queda la traca final.

El discurso es el mismo de siempre: ¡El Viernes de Dolores no da igual! ¡El Lunes Santo está feo por la mañana, pero después se arregla! ¡Aviso de que peligra la Madrugá!

¡Pero qué hartura, Dios mío! Con lo fácil que es disfrutar y punto. Sin más. Disfrutar de las Imágenes en los pasos, los Vía Crucis, veneraciones, traslados, conciertos… Todo lo que nos ofrece la agenda cofrade de esta bendita cuarentena de añoranzas y reencuentros.

Pero no aprendemos oye. Somos conscientes de que el tiempo se puede conocer cuatro o cinco días antes, y con un riesgo importante de meter la pata; y sin embargo seguimos creyendo con fe ciega lo que esta web o aquella otra nos quiere vender sobre la meteorología de las próximas dos, tres o cuatro semanas.

Siento anunciarte, amigo cofrade incorregible, que sabrás el tiempo que hace el Jueves Santo, o el Martes, o el Lunes cuando te levantes ese día y mires al cielo; y aún así puede variar radicalmente en pocas horas.

Lo que si sé a ciencia cierta es que tengo el deseo y la obligación de saborear cada segundo después del ciclón covid que hemos vivido, el cual me ha hecho constatar que la lluvia es el menor de los problemas de esta nueva y bendita Semana Santa.