Pablo Jiménez, Hermano Mayor de la Merced: «Nos indicaron que era posible que incluso no lloviera, y si lo hacía sería de muy pequeña duración y llovizna»

El Lunes Santo en Córdoba se vivió con una mezcla de sentimientos encontrados, habida cuenta de las inclemencias meteorológicas que hostigaron a la ciudad de San Rafael. Una de las cofradías más damnificadas de la jornada fue la de la Merced, que se encontró con lluvias constantes en su retorno a San Antonio de Padua. Su Hermano Mayor, Pablo Jiménez, ha tenido la gentileza de atender a nuestro medio, ofreciéndonos su visión sobre lo sucedido.

Valorando el estado de los enseres patrimoniales de la corporación del Zumbacón así como de lo sucedido en la estación de penitencia, Jiménez expresa que «aún es pronto, aunque a primera vista no se observan daños de importancia. En cuanto a una valoración, pues ahora mismo un sentimiento grande de pena, por lo ocurrido. Sin que sirva de excusa, lo ocurrido, evidentemente, no era lo previsto ni lo que se veía en los partes que manejábamos«.

Ahondando en la cuestión de las previsiones meteorológicas, el Hermano Mayor de la Merced expresa que «nos indicaron que era posible que incluso no lloviera, y si lo hacía sería de muy pequeña duración y llovizna. Incluso el radar disipaba las nubes antes de llegar a Córdoba o no llegaban. El último tramo de recorrido que fue el que más nos castigo, ni siquiera lo detectó el radar«.

En relación a la cuestión sobre la Iglesia de San Pablo, Jiménez expresa que «de San Pablo, no tengo conocimiento que fuera ofrecido, además los zancos de nuestros pasos no se abaten, no sé sinceramente si hubiéramos podido entrar. Si es cierto que el Prendimiento nos ofreció su cochera, lo cual agradecemos enormemente, pero con el palio teníamos la misma duda. Además justo ahí la información era que dejara de llover, sin embargo no fue así«.

Para concluir, Pablo Jiménez se dirige a sus hermanos afirmando que les quiere «agradecer su compostura en todo momento, tanto como nuestra banda y la querida banda de Tubamirum. También por supuesto pedir disculpas por lo ocurrido. Y dar las gracias a todas las personas que nos arroparon en esos duros momentos«