Palacio deniega la salida extraordinaria del Soberano Poder de San Gonzalo con motivo del cincuentenario de su hechura

En la mañana del domingo 4 de febrero de 2024, la hermandad de San Gonzalo celebró en el salón parroquial del templo de San Gonzalo cabildo general ordinario, en el que se aprobaron las cuentas a domingo 31 de enero de 2023.

Tras ello, y a propuesta de la junta de gobierno, se aprobó la salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús en Su Soberano Poder para el año 2025 con motivo del cincuentenario de su hechura por parte de Luis Ortega Bru y su bendición, efemérides que coincidirá con el año jubilar a través del camino hacia la sinodalidad, acontecimiento que igualmente justifica la conmemoración que se anhela celebrar, quedándose ahora a expensas del visto bueno de la autoridad eclesiástica.

La intención de la Junta de Gobierno de la corporación del Barrio León era que el Señor procesionase sólo en un paso, por primera vez, desde San Jacinto, y que visitara varios templos trianeros. El equipo de gobierno barajaba trasladar al Señor en andas a templos como San Joaquín, los Salesianos o los Sagrados Corazones (Padres Blancos), en febrero de 2025. El culmen de este recorrido estaría en la Parroquia de San Jacinto donde tendría lugar un triduo extraordinario que se cerraría con la salida extraordinaria desde este enclave.

Sin embargo la Corporación del barrio León acaba de anunciar que palacio ha desestimado conceder su autorización a estos cultos externos, precisando que, tras la preceptiva evaluaciòn por parte del Consejo Episcopal de la Archidiócesis de Sevilla, no es posible la autorizaciòn de los cultos externos, al no considerarse justificados en el contexto y contenido de la actividad pastoral presentada.

Documento recibido por la Hermandad

La imagen de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder de la Hermandad de San Gonzalo, que ejecutara en 1975 Luis Ortega Bru, y que finalizara en 1976, puede ser calificada como una de las piezas señeras de la imaginería sevillana durante el siglo XX. Su disposición física muestra la cabeza inclinada hacia abajo y hacia la izquierda, siguiendo el ritmo de la composición global del paso de misterio actual, sin volver la mirada totalmente hacia Caifás. Las facciones del rostro son marcadas y armónicamente proporcionadas. Podemos destacar los ojos tallados y pintados en la madera, y los labios carnosos que configuran la boca entreabierta, en la que se pueden vislumbrar los dientes y la lengua, marcando con absoluto realismo la acción de hablar.

El análisis global de la obra completa deja claro, tras su simple observación, la actitud física valiente e incluso atrevida con la que está concebida. Ortega Bru no quiere ajustarse a los cánones clásicos de la representación iconográfica de los Cautivos, tradicionalmente tratados de manera frontal, y, siguiendo las concepciones propias de su quehacer, sorprende al crear un cuerpo en movimiento, en una disposición casi imposible y contraria a las leyes no escritas de la imaginería procesional. Se capta, en toda la representación, la fugacidad de un impulso marcado pero a la par serenado por la expresión del rostro de Cristo.

No es el cuerpo de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder de Ortega Bru el de un Nazareno. Su zancada no es potente ni determina un esfuerzo físico considerable para portar la Cruz. De hecho, el compás de las piernas no es excesivo. En la Historia del Arte no faltan ejemplos de un movimiento similar al que presenta el titular de San Gonzalo, especialmente durante el siglo XVI, en la etapa del Renacimiento tardío o Manierismo, y en los campos de la pintura y el grabado. El cuerpo está totalmente anatomizado y mide aproximadamente 1,85 metros de altura, sin la peana. La pierna derecha se flexiona hacia delante, mientras el pie se asienta con firmeza en el suelo.

La izquierda, en plano hacia atrás desde la rodilla, se apoya sobre los dedos del pie flexionándolo contundentemente, pero muy próximo, en el eje de apoyo longitudinal, a una imaginaria línea paralela al otro apoyo. El tronco, de potentes formas, sigue la disposición del movimiento de las piernas, elevándose el hombro izquierdo y, para continuar el gesto expresivo de la cabeza, esta vira aproximadamente unos cinco grados sobre su eje natural contrario a la evolución de la misma.

El tratamiento potente y expresivo con el que están talladas las manos es tradicional del trabajo de Ortega Bru, apareciendo en su actitud cautiva la derecha sobre la izquierda. A falta de un estudio más revelador sobre materiales, indiquemos que, excepto la actual peana de cedro, la imagen está tallada completamente en madera de pino de Flandes. La policromía esta realizada al óleo, aplicándose veladuras con acuarela antes de la utilización de los barnices