Sendero de Sueños, 💙 Opinión

«Peregrino del Rocío, que a su lao siempre vas, agarrao a la carreta, y no le has dejado de rezar»

Atrás quedó ya el Santuario. Vamos de vuelta a nuestra casa. En la calle Bellavista parada para que le canten sevillanas a nuestro Simpecao engalanado con sus mejores galas en la carreta. Palmas y cantes por doquier.

Estruendo de cohetes. De toques de tamborileros. Sevillanas detrás de la carreta. Parada para que la Hermandad de La Línea termine de entrar en la capilla.

Doblamos la esquina de la calle Cigüeña. Un revuelo se ve a lo lejos. ¡Es la Hermandad madrina! Lucena, la decana de la provincia, sale a su puerta. Nuestra madrina nos acoge como siempre, con su mejor sonrisa. Su alegría y su saber estar. Una salve. Unas sevillanas. Un refresco para la garganta seca del calor. Abrazos. Miradas cómplices que años llevan encontrándose en aquellas tierras y han forjado bonitas amistades.

De nuevo Córdoba está en su casa. Y llega el momento de reconocer el duro caminar. Un momento en el que, desde la humildad se hace grande el peregrino. Un momento de Hermandad que se espera con ilusión cada Romería para hacerles entregas de sus diplomas a aquellos que no han dejado de caminar de mano de la Señora en la vara de promesas.

Peregrino del Rocío,
que a su lao siempre vas.
agarrao a la carreta,
y no le has dejado de rezar.

Tu camino a su lado,
duro fue sin dudar,
pero agarrao de su mano,
has llegao hasta su altar.

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