Cruce de gallardetes, Opinión

Permaneced unidos en mi amor

Querido lector de cruce de gallardetes:

Menuda semana más amena hemos tenido desde mi último artículo de opinión. En estos días, no se habla de otra cosa que no sea el costalero del cerro y los fieles que piropeaban a la Virgen de los Dolores en su procesión extraordinaria. Ciertamente, multitud de medios han hablado de ello, mención aparte las redes sociales, donde hemos leído centenares de mensaje de apoyo a ambos lados de la balanza.

Alguno de estos comentarios, eran hirientes, cruzando los límites y atacando a las personas. Créanme, que leía estos comentarios con muchísimo asombro y también porque no decirlo, con mucha tristeza. No es difícil encontrar comentarios dañinos hacia los cofrades en particular de personas que no creen y que intentan ridiculizarnos, aunque en verdad el ridículo lo hagan ellos, pero que estos comentarios, surjan dentro de una misma comunidad cristiana, no tiene ni pies ni cabeza.

En estos días, vinieron a mi cabeza varios evangelios, recordando como Jesús nos dice que permanezcamos unidos en nuestro amor o que nos amemos como hermanos ¿de verdad nos hemos enterado de lo que va la historia de ser cristianos o solo somos “sacasantos”? ¿Recordamos a San Pablo cuando nos dice que somos todos uno? ¡Entonces que estamos haciendo!

Por favor hermanos, creo que no nos corresponde pelearnos entre nosotros, no nos corresponde ofender a los hermanos, no estar unidos, no amar. Bien es cierto que nunca puede llover a gusto de todos ¡Faltaría más! Pero a lo que no podemos llegar bajo ningún concepto, es a los niveles de insultos, descalificaciones y ataque personales que hemos visto en estos días. Que todo no nos puede gustar está más que claro, que nos equivocamos….pues para eso, amigos, está la corrección fraterna, pero no liar numeritos innecesarios.  Quizás hermanos, en vez de navegar tanto por las redes sociales, de tanto vídeo de youtube o recorrer todos los municipios para vez procesiones, nos haga más falta ser de la escuela de Cristo y comprender y poner en práctica su palabra, que es la palabra de Dios.