Piden la concesión de la Medalla de oro de la ciudad de Córdoba para la Virgen de los Dolores

Un grupo de devotos ha emprendido una recogida de firmas, promoviendo la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba a Nuestra Señora de los Dolores. Se trata de una petición formulada a través de la conocida plataforma de recogida de firmas Change.org en la que se indica que «mediante esta petición se solicita al Ayuntamiento de Córdoba la concesión de la medalla de oro de la ciudad de Córdoba a Nuestra Señora de los Dolores Coronada, la Señora de Córdoba, por su gran devoción y fe en la ciudad» y se destaca «que el próximo año 2025, la Hermandad de los Dolores conmemora el 50 aniversario de la proclamación de la ciudad como “Hermano Mayor Honorífico” de la Hermandad, por lo que sería maravilloso que la toda la ciudad firmase esta petición para que le sea concedida a la Señora la medalla de oro de su ciudad, una de las mayores distinciones que puede tener una imagen».

Esta iniciativa no es nueva toda vez que ya en el año 2015 se comenzó una campaña orientada a la concesión de este reconocimiento a la Virgen de los Dolores, en aquella ocasión surgida en el seno de la corporación Servita. Iniciativa que pese al evidente fervor y devoción popular que despierta en el pueblo de Córdoba la madre del Cristo de la Clemencia no llegó a concretarse satisfactoriamente. El tiempo dirá si en esta ocasión la propuesta llega a buen puerto, más allá de la aclaración formulada por la Junta de Gobierno de la Hermandad.

En el Cabildo General de Hermanos celebrado el día 1 de noviembre de 1717, se acordó la realización de una imagen de la Santísima Virgen, bajo la advocación de los Dolores. La obra se le encargó al escultor cordobés Juan Prieto, del que sólo sabemos que fue el autor del retablo de la congregación de ermitaños y del San Pedro in cátedra, del retablo mayor de San Francisco. La Hermandad pagó por la imagen 1.053 reales y 8 maravedíes, pero la Junta no quedó satisfecha con las facciones de la misma, motivo por el cual le encargó a Juan Prieto que realizara una nueva cara, por la que pagó 100 reales de vellón. En el año 1719, Juan Prieto entregaba a la Hermandad la actual imagen de Nuestra Señora de los Dolores, siendo ésta de tamaño natural. La imagen nos representa a la madre de dios en el recordatorio de sus dolores.

Su rostro nos transmite una compasión y ternura infinitas, su llorar es profundamente sereno, tan sólo un leve pinzamiento en su entrecejo nos lleva a comprender su punzante dolor. La configuración de la boca y de la barbilla nos hacen pensar en un suspiro de aceptación, que no de resignación de lo que le ha acontecido a su hijo. El dolor de la Señora es profundo, porque es el alma lo que le duele, no es un dolor desesperado, es un dolor asumido. Es la Majestad del Dolor. Su mirada está perdida en el tiempo, tal vez recordando el instante en que sus maternales brazos acogieron el cuerpo inerte de Jesús y todos los momentos de la pasión volvieron a su mente.

En sus ojos solo se refleja el dolor del recuerdo en soledad. Desde tiempo inmemorial, la imagen de Nuestra Señora de los Dolores ha suscitado la devoción del pueblo cordobés, buena prueba de ello es la manifestación de fervor y devoción que tiene lugar todos los años el viernes de dolores en la iglesia de San Jacinto. Hito importantísimo en la historia de la hermandad y de la imagen se produce el 9 de mayo de 1965 en que Nuestra Señora de los Dolores, fue coronada canónicamente por el cardenal arzobispo de Sevilla monseñor Bueno Monreal, en virtud del edicto dado en Roma el 20 de octubre de 1964, de su santidad Pablo VI por el que le concedía tan alta distinción. A los pies de la Santísima Virgen han venido a postrarse a través de los siglos, multitud de personalidades, tanto religiosas, políticas, militares, como civiles, sin olvidarnos de reyes, príncipes, jefes de estado, y personas del mundo de la cultura: escritores, poetas, científicos, cantantes y toreros.