Padre, crear algo a partir de otro algo tiene un mérito inmenso. Crear TODO a partir de nada, es una genialidad. No se podrá durante una breve eternidad recrear e imaginar un pregón tan motrileño y devocional. Más que un antes y un después, has marcado un ahora o nunca. Y eso jamás podremos pagarlo.
Por eso, sepan ustedes, que el pregonero, como cualquier otro oficio ligado a la creatividad y al arte no depende del esfuerzo (que siempre hay que valorarlo), sino que los máximos expositores de las distintas facetas artísticas es un don, es algo que se tiene o no se tiene. Aquí, la lírica y la capacidad compositora del poeta es algo sobrenatural al alcance de pocos.
Porque no hay nada mejor que hablan de tu poesía, y no de tus gestos, de tu figura, de lo mundano que has podido resultar para unos y para otros. La primera parrafada no debe ser nunca la última. Y ahí es donde se ahonda en el poeta, donde uno descubre que para esto, desgraciadamente, se vale o no se vale. No caigamos en amiguismos y egoncentrismos para plantarse ante al atril. Rezo porque ante Dios se use el corazón con razón, y no la sin razón y sin corazón.





