Córdoba

Presentado el nuevo manto de salida de María Santísima de la Paz, «Campanitas»

La corporación lucentina desvela el logotipo y el cartel conmemorativo de su Cincuentenario.

El Teatro Palacio Erisana, situado en la Plaza Nueva de Lucena, ha acogido la presentación en sociedad del nuevo manto procesional de María Santísima de la Paz “Campanitas”, realizado por el bordador sevillano Mariano Martín Santonja. En el mismo acto se ha desvelado el cartel y el logotipo del 50 aniversario fundacional, obra de los artistas lucentinos Víctor Manuel Manjón-Cabeza Ortiz y Manuel Espejo.

El nuevo manto de salida procesional realizado para la Santísima Virgen de la Paz, está ejecutado en tisú de plata. Dicho trabajo, tiene un diseño de estilo barroco, compuesto por motivos vegetales, con ruedos de hojas de acantos. Compuesto por una cenefa perimetral y cinco cañones de bordados que confluyen en el centro del manto, alternando partes lisas con éstos, dándole el aspecto de los denominados mantos de “abanico”.

Las técnicas empleadas en la confección del manto son las habituales del bordado a realce. Se han utilizado varios tipos de puntos en la confección de las piezas que forman la prenda, tales como el setillo, ladrillo, media onda, puntitas, cartulina y hojilla. La combinación entre sí de las distintas técnicas, con diferentes tipos de hilos, consigue todos los matices diferentes que se pueden observar en la obra. El perfilado de la prenda ha sido realizado con cordón de torzal de oro, así como con lentejuelas. Combinadas ambas, hace resaltar unas partes sobre otras, dándole mayor realce. 

La paloma que preside el cañón central hace alusión a la propia advocación de la Virgen. Ha sido realizada por Manuel Espejo Mármol, tallada en madera de cedro, dorada y delicadamente estofada al temple de huevo siguiendo las técnicas clásicas. Por último, el manto está rematado por un encaje de conchas de oro en todo su borde, así como un fleco de oro de tirabuzón, realizado por Sergio Guzmán, en la zona de la cola.

Por su parte, el logotipo conmemorativo, obra de Manuel Espejo, presenta como elemento principal una cruz dorada, como símbolo de Triunfo, al igual que las antiguas cruces bizantinas, se levanta erguida la característica Cruz que sobre sus hombros carga el Santísimo Cristo del Amor. La Cruz oscura por la miseria de nuestros pecados, se torna dorada. Deja de ser símbolo de martirio para serlo de redención cuando Cristo, se entrega a la Pasión con amor, y por amor. Es por ello que es una Cruz dorada triunfal, que también nos recuerda el triunfo de aquellos jóvenes que, cautivados por la escalofriante mirada del Nazareno del Amor, se reunieron un día para caminar junto a Él, dando comienzo a esta historia.

Nos recuerda por tanto, el triunfo de tantos hermanos y cofrades, que ya partieron con el Padre pero que fueron piezas clave para construir el presente que celebramos ahora, cincuenta años después. Triunfo también, de los que crecieron en esta gran familia, a los pies de una túnica blanca, trabajaron y trabajan por y para mayor gloria de nuestro Nazareno Blanco, como su Madre de la Paz, la “Paloma hería” como la nombraban aquellos conocidos versos de Roldán. La Virgen queda identificada en la paloma que compone el cincuenta. Una paloma que corta el aire levantando el vuelo alto, queriendo representar el camino recorrido y el crecimiento de nuestra Hermandad a lo largo de estos cincuenta años de andadura.

Ejemplo de ese crecimiento es, la incorporación del tercero de nuestros Titulares, la imagen del Santísimo Cristo de la Crucifixión, así como su recuperación para engrandecer la Semana Santa de nuestra ciudad. A Él, hacen referencia los tres clavos que observamos en el logo aludiendo al pasaje bíblico que representa. Por último, en letras rojas, color corporativo de esta Cofradía, aparece la leyenda “Aniversario” y en dorado “fundacional” así como el año de la organización y el presente.

Finalmente, el cartel conmemorativo de la efemérides, realizado por Víctor Manuel Manjón-Cabeza Ortiz, es un óleo sobre lienzo de estilo hiperrealista. Muestra la esencia de la Cofradía, a través de una interpretación artística de su escudo, de ahí la simetría en su composición; cada uno de los elementos que aparecen se distribuyen a ambos lados de un eje vertical, de esta forma se acentúa la sensación de unidad y orden, cualidades propias de una obra de carácter solemne. Las imágenes del Stmo. Cristo del Amor y María Stma. de la Paz aparecen enlazadas por una corona de espinas, símbolo de amor que poco a poco se desvanece bajo la radiante luz de la paloma de la paz que tantos años ha acompañado a la Virgen en el palio en su salida procesional. Todo ello sobre un fondo blanco y rojo, colores que identifican a esta Hermandad. 

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