Dicen que ha llegado el otoño, pero más bien parece primavera. Una primavera cofrade que despierta entre rosarios de la aurora, exposiciones, marchas y salidas por las calles de nuestra Andalucía. Una primavera dormitada que se ha estirado en las últimas semanas y que nos ha mostrado su rostro más alegre.
Por si nos pareciera poco, la propia normativa territorial ha cambiado y la capital cordobesa, junto con su zona norte, ha llegado a nivel cero, lo cual conlleva mayores libertades. En verdad, podemos decir que respiramos añejos aires que nos saben curiosamente a nuevos. Todo se detuvo en un instante hace años, mientras que ahora vuelve a reiniciar su andadura. No donde la dejó, pues es evidente que el pasado ya alzó el vuelo y nos hizo huérfanos de vida durante mucho tiempo. Es un retorno a coste muy elevado.
Sin embargo, el mundo en sí no interrumpe su ritmo y, en cuanto arrecia la tormenta, es de justicia salir y disfrutar de lo que resta de día. Así lo hacemos en cuanto nos dejan, ofreciendo a la gente una catequesis viva de fe en tiempos hambrientos de esperanza en algo superior. Hay aún peligro y demasiada responsabilidad que administrar, pero también converge la necesidad de existir frente al subsistir.
Quiero poneros un ejemplo de píldoras de existencia. En una procesión tuve la suerte de poder escuchar la llamada del capataz y la respuesta de sus costaleros. Fue maravilloso, unos segundos que me hicieron aflorar viejos recuerdos y que me emocionaron como a un niño pequeño. ¿Es necesario que describa cómo fue la levantá? ¿Acaso pueden plasmarse los sentimientos enclaustrados con la suficiente precisión como para hacerles justicia?
Las palabras sobran donde el alma retruena. Aquella apelación, en otro tiempo quizás muy manida y costumbrista, brilló con un matiz novedoso y poético que me hizo reflexionar sobre la importancia de lo cotidiano. La espera que precedió ese momento despertó en mi memoria el recuerdo de las tardes vividas en la calle de la Feria aguardando la llegada de las hermandades al revirar por la Cruz del Rastro. En esos intermedios, pensé en las personas que me acompañaban en aquel entonces y que conversaban conmigo sobre cuestiones tan mundanas que hoy, tras tanto tiempo de espera, valen oro puro.
En pocas palabras, es la justa revalorización de un tesoro que muchos dábamos por seguro. El consejo de aprovechar esta oportunidad, a modo de post-pandémico carpe diem, se yergue como tónica repiqueteante e imprescindible. No le falta razón. Vivamos esta temprana primavera todo lo que podamos, no vaya a ser que se torne en invierno y volvamos a añorarla. Aunque con mesura, no sea que nosotros mismos la agostemos. Así, pues, carpe diem et paulatim.
La Crónica | El sábado más radiante de la historia de Baeza
El Nazareno de Córdoba aprueba llegar a Carrera Oficial a medianoche y «recupera la Madrugada»
La Virgen del Socorro Coronada vuelve a las calles de Córdoba con la Banda de la Estrella y un tramo azul para una procesión más inclusiva
Todo lo que debes saber de la procesión de la Virgen de los Dolores y del Rayo: itinerario, horario y banda
El cirineo | Completamente enamorado
El capirote | Luz de tristeza
La crónica | La Esperanza convierte las calles de La Línea en un suspiro de magia y devoción para la historia
La Hermandad del Rocío de la Macarena designa a Rafael Murad Puchol como pregonero de la Romería de 2027
Cruz de guía | La SGAE terminará de estrujar el bolsillo de las hermandades
Osuna y Marchena ponen fin a su peregrinación conjunta hacia El Rocío a partir de 2027
Sigue en directo la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar de Baeza
Los artesanos | Lo que no aparece en la factura
Pepi Maya inicia con la primera puntada el bordado del futuro techo de palio de Santa María de Consolación
El Nazareno del Amor conmemora sus 75 años de historia con una salida extraordinaria cargada de estrenos y memoria franciscana
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas» 




