Miradas bajo el cubrerrostro, 💙 Opinión

Qué me gusta un palio

Cuánto hace que no levanto el cirio para seguir caminando junto a mis hermanos… Recuerdo que la última vez lo bajé para que nadie me diera con él en el capirote, y lo he mantenido bajado durante un tiempo. Llega el momento de volver a levantarlo y alumbrar a los que permanecen en la oscuridad, siempre con el riesgo de que me vuelvan a intentar golpear con él.

Y es que llevo unos días observando una nueva modalidad de fotografía/retrato/miraquemegusto que, como cofrade, como católico, o simplemente como persona que conoce el significado y simbolismo de las cosas que rodean este fascinante mundo de las hermandades, me está dejando un poco perplejo.

Quiero pensar que esta nueva modalidad ha nacido como desconocimiento propio de esa masa que se acerca a las cofradías siendo auténticos catedráticos en capataces, cuadrillas, bandas y agrupaciones musicales, pero lego en la esencia de lo que todo esto supone; más que tener un origen basado en la más absoluta falta de respeto o decoro a lo que los símbolos significan…

Como alguno puede suponer, me estoy refiriendo al nuevo photocall cofrade que se instaló a principios de este mes en la magnífica y espectacular exposición de nuestra Catedral -aunque estoy en el pleno convencimiento de que no era la finalidad al exponer tan especial pieza del patrimonio de nuestra Semana Santa-: el techo de palio de la Paz y Esperanza.

Se nos ha dado la oportunidad de poder contemplar detalles difícilmente perceptibles en el transcurrir de la Paloma de Capuchinos cualquier Miércoles Santo; y desde perspectivas nuevas para el espectador de esta obra de arte. La Gloria del techo de palio, la caída de las bambalinas, el brillo de bordados de plata y las jarritas que sirven de base a los catorce varales.

Y sin embargo, los visitantes a la Exposición han utilizado esta maravilla del bordado y la orfebrería para sentirse Dolorosas y Sanjuanes por un momento, poniéndose bajo palio, como si se tratase de Imágenes dignas de veneración.

Un palio (del latín pallium) es un atributo destinado a cubrir y servir como protección a Imágenes Sagradas, al Santísimo Sacramento o al sacerdote que lo porte… y algunos Jefes de Estado (muy criticados éstos últimos en su momento por atribuirse privilegios divinos)

El palio es el templo ambulante de la Madre de Dios por las calles por las que transita su procesión. Y no es un lugar bajo el que colocarse, si no queremos restarle la importancia de lo sagrado que tiene. Y mucho menos para servir de “marco incomparable” en el que retratarse un grupo de personas.

Llamadme purista, exagerado, rancio o lo que queráis. Pero igual que no se nos ocurre abrir la puerta de un Sagrario y meter la mano dentro a ver lo que hay, colocarse bajo un palio para hacerse fotografías es tanta falta de respeto a lo que simboliza que lo anterior.

Si las hermandades dedicasen un poco de esfuerzo en formación y catequesis, y menos en contrataciones de bandas, cambios de capataces y vestidores, y en llamar la atención en las calles, los cofrades estaríamos más preparados para evitar meter la pata hasta el fajín, el cíngulo o el esparto.

Y ahora bajo y escondo el cirio, que me lo van a partir en la cabeza.

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