Miradas bajo el cubrerrostro, 💙 Opinión

Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha

Llegan esos días en los que las luces de las calles anunciando la Navidad comienzan a apagarse a los ojos de los nazarenos. Ojalá anunciasen la alegría del Nacimiento del Hijo de Dios, y no sólo unos días de fiesta sin tener en cuenta lo que realmente celebramos. Mas sea como fuere, las luces cada vez iluminan menos los ojos que se dejan entrever por los agujeros del cubrerrostro.

Ya le hemos visto la espalda al Rey Baltasar, como le gusta decir a mi amigo Carlos Herrera. Metáfora y anuncio del tiempo que acaba y del tiempo que se acerca. Aunque este año le hemos visto más bien los bajos del globo aerostático que ha traído a sus Majestades a nuestra ciudad.

Han sido días de menos fiestas familiares, de menos reuniones con amigos, de inexistentes comidas de empresa (para alivio de muchos). Días en los que quizás, sólo quizás, hemos podido tener presente en nuestros pensamientos otras sensaciones y emociones que nos hayan acercado al verdadero sentido de lo que celebrábamos.

Y ha sido una nueva ocasión para que las Hermandades se dejen ver al exterior de sus cotidianas vidas internas. Como todos los años han proliferado Campañas de Navidad con recogida de alimentos y Campañas de Reyes, con sus correspondientes recogidas de juguetes para las familias más desfavorecidas de la feligresía de turno. Ha sido una nueva ocasión para mostrar a todo el mundo que no sólo vivimos de bordados y orfebrería, estrenos y restauraciones, ensayos de costaleros, dedicatorias de nuevas marchas más o menos acertadas, o de procesiones extraordinarias y coronaciones infinitas.

Pero, como dije antes, el Rey Baltasar se marcha, dejando tras su paso un corto, demasiado corto, rastro de buenas voluntades y de deseos de cambio en nuestras intenciones; pues… ¿qué pasa mañana, la semana que viene, el mes que viene, con todas esas familias desfavorecidas con las que algunos Hermanos Mayores madrugaron la mañana del día de Reyes para fotografiarse entregando juguetes a niños; niños a los que no volverán a ver ni a interesarse por sus situaciones hasta el próximo año (con un poco de suerte)?

Como dejó escrito San Mateo en su Evangelio… mejor ahora vuelvo a lo que dijo el apóstol recaudador de impuestos en sus escritos. Pues creo necesario hacer una parada en este pequeño detalle: con independencia de lo que los Evangelistas dejaran por escrito sobre las Palabras y Hechos de Jesús entre nosotros, ¿cómo es que los cofrades ponemos tan poco en práctica y tenemos tan poco presente lo que en esos textos se nos anuncia? ¡Ay, si las Hermandades le dieran más importancia a la Evangelización de sus hermanos y a la formación religiosa que a las disputas y conspiraciones palaciegas, al postureo y al politiqueo! Pero claro, de aquellos polvos vienen estos lodos. O traído al castellano vulgar y asimilable. Si en las Cofradías hubiera más dedicación y vocación cristiana entre sus hermanos, no habría que dar muestras al exterior de ciertas posturas a veces forzadas, con la única intención de limpiar conciencias durante unos días y de evitar la crítica siempre atenta de todo aquél que no quiere ver en las Hermandades algo más allá de lo que muchas de ellas se encargan de enseñar.

Y al hilo de esta idea, enlazo con lo que Mateo dejó en su capítulo 6, cuando hablaba de la actitud ante la limosna: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha.

En un momento en el que podemos observar cómo todo es marketing cofrade, política en las hermandades, campaña electoral constante (aunque acabes de renovar tu mandato), algunos asistimos con gran tristeza y decepción a publicaciones en las que algunos, en nombre de todos los hermanos de una Cofradía, lavan sus conciencias dando una limosna que no es secreta, pues la publican en las redes para que todos las conozcan y reconozcan. Falta cada vez menos para que llegue el momento en el que veamos en un palet de alimentos una pegatina gigante con el siguiente texto: GOBIERNO/HERMANDAD DE ESPAÑA/pongan el título de la cofradía de sus amores.

Pero, ¿y mañana?

En mis años residiendo en la capital hispalense pude asimilar una serie de conceptos en las Hermandades muy distintos y lejanos a los que asimila quien sólo se acerca a las Cofradías sevillanas en visitas fugaces o viendo videos de Youtube. Y uno de los conceptos que más profundamente entraron en mi conciencia cristiana y cofrade fue el de las Obras de Caridad como algo continuo; algo que requiere no dinero sino dedicación personal y tiempo para la entrega a los demás. Lo he dicho muchas veces: esto no es una cuestión de mecenazgo, sino de tiempo, acompañamiento, escucha, contacto cercano con el prójimo.

Mientras sigo caminando junto a mis hermanos en la procesión de la vida, le pido a ese Rey al que vemos alejarse que seamos capaces de darle un giro definitivo a las Bolsas de Caridad, Acciones Sociales, Obras de Misericordia, o como queramos llamarlo en cada Hermandad, para reconvertirlas y darle uno de los sentidos más importantes que toda Cofradía debe tener como Grupo de Cristianos que quieren cumplir con el Mensaje de Jesús. Pues… todos somos Hijos de Dios, ¿no?

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