Tal y como adelantamos en Gente de Paz el pasado 8 de marzo, la Pro-hermandad de La O se enfrenta a una de las jornadas más decisivas de la corta pero intensa nueva etapa que está viviendo desde que Rafael González Quesada se hiciera cargo de la dirección de la corporación de Fátima, dotándola de una indiscutible revitalización que ya celebró su primer gran hito con la salida procesional de María Santísima de la O que tuvo lugar el pasado mes de octubre, en lo que se convirtió en una cita histórica para la Pro-hermandad y para el Barrio de Fátima que pudo al fin materializar el sueño de miles de cordobeses y de todos los que imaginaron que el sueño un día se haría realidad sentir una cofradía recorriendo sus entrañas.
Una ocasión irrepetible que los que tuvimos la suerte de presenciar, podremos transmitir a las futuras generaciones por ser unos de esos pocos afortunados que dentro de mucho tiempo contaremos a los cofrades venideros que allí estuvimos cuando se sembró la semilla de una nueva devoción en la tierra fértil de la Ciudad de San Rafael. Aquella noche mágica deparó momentos de especial significado, como la ofrenda floral que tuvo lugar en la Parroquia de Fátima, con la que la joven Corporación quiso rendir pleitesía a la Reina que da nombre al barrio en el que habita. Un camino de ida hacia la Parroquia, en el que la Virgen caminó sin música, salvo el rachear costalero de la cuadrilla de Jesús Ortigosa Brun, entre los rezos y los cantos del coro rociero que acompañó su caminar bajo el sol expectante.
Y tras la visita obligada a la Virgen de Fátima, la apoteosis. El regreso triunfal acompañada en todo momento por una multitud que siguió su caminar pausado y elegante al compás de la magnífica Banda de Música de Nuestra Señora de la Estrella. Una simbiosis que deparó momentos de especial intensidad y sensibilidad, como la interpretación de Hosanna in Excelsis en la Calle Virgen de Fátima y también instantes de especial alegría, como cuando la Virgen de la O regaló esas gotitas de bulla de la que nos hablaba su Hermano Mayor, Rafael González Quesada, en la entrevista concedida como preámbulo a aquél acontecimiento, cuando la Banda de la Estrella interpretó Aires de Triana.
Este sábado, La O, tiene ante sí una nueva cita con la historia que marcará de manera decisiva su futuro en virtud de la convocatoria cursada a sus hermanos para la celebración de un Cabildo de carácter extraordinario para tomar una determinación trascendental, decidir entre tres proyectos elaborados por tres imagineros cordobeses que en todo caso representarán la advocación de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, de acuerdo con el título oficial que ostenta la propia corporación.
Una cita que González Quesada está viviendo con el convencimiento de que los hermanos de La O están ante un episodio que marcará para siempre la historia de la corporación, un capítulo del que van a ser protagonistas y del podrán contarle a sus hijos que vivieron en primera persona, siendo partícipes de una elección fundamental. En este sentido, el hermano mayor, en declaraciones concedidas a este medio, ha puesto de manifiesto la «gran ilusión» que le embarga «ante este acontecimiento crucial» destacando al mismo tiempo el sentimiento de «responsabilidad y prudencia» que derivan de su condición como máximo responsable de una corporación que se halla ante un capítulo único en su historia.
Un capítulo que supondrá el primer paso de un esperanzador camino para el que «no hay plazos previstos» ya que este «estará determinado por las circunstancias y del apoyo de los hermanos». Un paso que será el primero de muchos otros sin perder nunca las prioridades corporativas y evangelizadoras así como el necesario crecimiento para convertir en realidad todos los sueños que atesoran. En este sentido González afirma que «seguirán trabajando en la parroquia y el barrio, en colaboración con nuestro Párroco para ir avanzando hacia el futuro siempre en la medida de nuestras posibilidades».





