La corporación afronta una etapa de continuidad y nuevos proyectos tras el Cabildo General Extraordinario celebrado este domingo 8 de junio
La Hermandad del Santísimo Cristo de la Piedad, radicada en la parroquia de San Antonio María Claret, en la barriada cordobesa de Palmeras, ha celebrado este domingo 8 de junio al mediodía su Cabildo General Extraordinario de Elecciones a Hermano Mayor, en el que ha resultado elegido por unanimidad de los hermanos asistentes Raúl Torres Ruiz, quien inicia así su tercer mandato al frente de la corporación.
Una elección unánime que impulsa la continuidad con nuevos horizontes
El respaldo unánime recibido por Raúl Torres evidencia la confianza de la Hermandad en su liderazgo en un momento clave para la consolidación institucional de una cofradía que en los últimos años ha experimentado un notable crecimiento. El elegido Hermano Mayor afronta esta etapa con ilusión renovada y un firme compromiso de avanzar en tres frentes fundamentales: proyección social, desarrollo de una futura casa de hermandad y mejora de la imagen corporativa.
El nuevo mandato estará acompañado por una Junta de Gobierno renovada en gran parte de sus componentes lo que supone una inyección de savia nueva para una corporación que pese a las dificultades económicas del entorno en que se inserta ha demostrado una admirable capacidad de superación y de servicio a la comunidad.
El legado de Pilar Torrecillas: una etapa ejemplar y fecunda
La etapa anterior presidida por Pilar Torrecillas ha sido calificada por muchos hermanos como modélica por los avances obtenidos tanto en el plano asistencial como en el patrimonial. Su gestión, desarrollada a lo largo de cuatro intensos años, ha dejado una huella profunda que marca un antes y un después en la historia reciente de la Hermandad.
Desde el punto de vista social y formativo se han puesto en marcha iniciativas que han trascendido la mera acción caritativa para convertirse en auténticos proyectos de transformación comunitaria: Comedor Escolar, reparto de alimentos perecederos, Escuela de Flamenco, Escuela de Música y una serie de talleres de formación en costura, bordado, orfebrería y talla que han sido claves para el desarrollo integral de la juventud del barrio.
En el terreno patrimonial el hito principal ha sido la incorporación de la nueva imagen titular del Santísimo Cristo de la Piedad, una soberbia obra de Antonio Bernal Redondo, bendecida en 2023 en la Santa Iglesia Catedral por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández. Tras su entronización en la parroquia el crucificado participó ya en 2024 como Imagen Titular en el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías consolidando su papel en el calendario cofrade de la ciudad.
Junto a ello se ha iniciado una renovación integral del guion procesional comenzando por la ejecución completa de los enseres del cuerpo de acólitos y se ha avanzado en la conformación del misterio con la incorporación este año de la imagen de San Longinos Mártir, también obra de Bernal. Esta nueva figura pasará a integrar la escena una vez se reforme el paso procesional con lo que la Hermandad aportará a la Semana Santa cordobesa una novedosa composición iconográfica con gran valor catequético.
Mirando al futuro: septiembre como horizonte de presentación de nuevos proyectos
Tras su elección, Raúl Torres ha señalado que el esfuerzo será considerable especialmente por las limitaciones económicas que sufre la corporación. Sin embargo se muestra convencido de que, con trabajo y unidad, podrá consolidar lo ya iniciado y poner en marcha nuevas iniciativas, algunas de las cuales se esperan presentar públicamente en el próximo mes de septiembre.
La Hermandad de la Piedad de Palmeras, nacida en uno de los entornos más humildes de la ciudad, sigue dando pasos firmes en su andadura conjugando fidelidad al Evangelio, compromiso con los más necesitados y una apuesta decidida por el arte y la belleza como caminos hacia Dios.
Así, la jornada del domingo 8 de junio no solo ha sido un ejercicio democrático interno sino un renovado acto de esperanza para una cofradía que crece entre dificultades y fe, erigiéndose en testimonio vivo de que también en las periferias florece la gracia.





