En las últimas décadas venimos asistiendo a una auténtica ebullición en cuanto a la composición de nuevas obras que se incorporan al repertorio universal de la música procesional. Una ebullición directamente proporcional a la aparición de nuevos músicos que vienen aportando su visión personal e intransferible a la hora de entender este género tan particular configurado por música concebida para ser interpretada detrás de un paso y ser andada por cuadrillas costaleras.
La especial idiosincrasia de este tipo de composición no ha sido óbice para que la tradición se vea matizada y alimentada por la aparición de nuevos elementos y distintas maneras de entender una música que se viene enriqueciendo paulatinamente merced a la aparición de nuevos creadores que no han dudado innovar cuando lo han estimado preciso presentando por encima de todo la pureza y la esencia por encima de la parafernalia.
Es el caso de Rubén Jordan, una artista que ha manifestado es más de una ocasión su opinión acerca de que la composición de marchas de procesión deben huir de tópicos y sonoridades manidas. Un músico que, en su condición de amante de la «pureza, el alma, la espiritualidad y la emoción contenida, sin estridencias», tiene como referentes nada menos que a José Font de Anta y Vicente Gómez Zarzuela además de Pedro Morales, Ricardo Dorado o, en cierta medida, Abel Moreno y que ha señalado como sus marchas preferidas «Virgen del Valle» y «Amarguras». Un compositor dotado de la varita mágica precisa para componer música con mayúsculas y que ha aportado marchas importantes como «Bajo tu Amparo» o «Madre de los Javieres».
Ahora Jordán, que fue alumno en la Fundación Antonio Gala donde conoció a Rafael Laureano, junto a quién ha desarrollado varios proyectos en común, ha realizado una nueva obra dedicada a la Virgen de los Reyes Titular de la Hermandad de los Sastres, que lleva por título «Reina de los Sastres» y que ha sido donada por María Contreras a la Santísima Virgen y entregada su partitura durante el Besamanos celebrado en honor de la imagen lefítica.
«Una marcha solemne, sin estridencias», ha subrayado su autor a Gente de Paz, que ha añadido que «la concepción general se basa en mi propia idea del camino interno que debe tener una marcha, el cual es la búsqueda continua de la luz». Jordán ha explicado que «se estructura en dos partes, una primera más oscura y una segunda, coincidiendo con el trío, más luminosa». La nueva obra de Rubén Jordán, «Reina de los Sastres» será estrenada en la solemne salida procesional de la hermandad.





