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El Capirote, 💙 Opinión

Rescatar a Eva Cervantes

«Pasabas, ¡oh Madre!, de luz y hermosura/ dejando una estela de suave fulgor,/ y al ver tu mirada tan bella, tan pura,/ el alma sentía celeste dulzura/ y castos deliquios de místico amor». Se trata de la primera estrofa de un poema dedicado a Nuestra Señora de los Reyes por Amantina Cobos Losúa. También conocida como Amantina Cobos de Villalobos —por estar casada con Manuel VIllalobos— cuenta con una calle en Sevilla. Seguramente el nombre no les suene porque la historia ha demostrado que ha estado escrita fundamentalmente por hombres. Y se han borrado de un plumazo nombres de grandes escritoras que ahora comienzan a ser descubiertas. ¿O acaso pensaban que en nuestro Siglo de Oro la mujer no tuvo protagonismo en literatura, música o arte? 

Con el rescate de estas mujeres se rinde un homenaje al papel de las que han sido silenciadas a lo largo de los siglos. Amantina Cobos Losúa es una de ellas. Pero también hay más. Al igual que ella, Eva Cervantes es otra de las mujeres que cuentan con una calle en la ciudad, pero cuya obra está en el olvido. A excepción de algunos apuntes en obras que han recogido textos referidos a las cofradías y hermandades por parte de diversos autores, sus obras son escasamente conocidas. 

«Del cantar de mis cantares», «En vuelo herido», «Turris Fortissima», «En vuelo herido», «Canciones para Eva» … Una obra literaria donde también tiene cabida la poesía cofradiera. La Macarena, la Virgen de la Amargura, Angustias de los Gitanos, Gran Poder, Buena Muerte o Amor son algunas de las imágenes a las que dedicó poemas en «Rosal de Pasión». Y en un 15 de agosto uno no puede olvidarse de «Estrellas Mínimas», un compendio de poemas dedicados a la Virgen de los Reyes publicado en 1958. 

Rescatar a Eva Cervantes supondría hacer justicia con su obra literaria pero también se arrojaría un haz de luz sobre el papel de la mujer en las Letras del pasado siglo en la ciudad de Sevilla. En vida su obra no tuvo éxito al no discurrir por las corrientes del momento. Ahora criticarían haber dedicado obras al cardenal Segura o a Queipo de Llano. O que Pemán, a quien retiraron hace semanas un busto de él, escribiera el prólogo de «Turris fortissima». Porque la historia parece que solo la escribe una de las partes y hoy no tardarían en asomar los de la izquierda más reaccionaria a lanzar sus críticas en las redes sociales sin haber leído siquiera alguno de sus poemas, muy del gusto de la ignorancia. 

Ojalá pronto la obra de Eva Cervantes tenga el lugar que se merece, muy por encima de modas y de ideas ya marchitas.

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