La Guardia Civil ha abierto una investigación para esclarecer el robo de parte de las joyas de la Virgen de la Piedad, patrona de la localidad cordobesa de Iznájar. El robo con fuerza ha ocurrido en la madrugada del día 31 de diciembre en el santuario del citado municipio. Ante ello, los agentes del Instituto Armado realizan distintas pesquisas para esclarecer las circunstancias en las que se han producido los hechos y dar con el paradero y detener al presunto ladrón.
Los primeros testimonios documentales localizados constatan que en las últimas décadas del siglo XVI, la imagen de Nuestra Señora de la Antigua ya despertaba un intenso fervor entre la población iznajeña. Numerosos fieles acudían a venerarla en su ermita, situada en el Barrio Bajo y contaba con mayordomos que eran los encargados de presentar las cuentas.
Pero no sería hasta el siguiente siglo cuando quedaría constituida la primera Cofradía. Con asistencia del Licenciado D. Luis Antonio Hurtado, Notario del Santo Oficio, vicario y Cura que fue de estas iglesias, se hicieron las constituciones en Iznájar el día 13 de Octubre de 1697, siendo notario D. Matías de Arévalo. Con algunas enmiendas a estos primeros estatutos la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad fue aprobada por el Eminentísimo Cardenal D. Pedro Salazar y Toledo, Obispo de Córdoba, el 2 de Mayo de 1699
Las Constituciones fueron 21 en nueve hojas de a cuartilla cada una útiles. Al entrar nuevo un cofrade habían de pagar los varones tres libras de cera o dos y media si era más pobre y cada año para gastos de las fiestas, diez y seis maravedíes. En muriendo un hermano se mandaba hacer colecta entre todos y con lo recaudado mandar celebrar misas por el fallecido hasta donde llegare lo recaudado. Se entregaba a la familia el estandarte y cuatro hachas de cera (velas grandes y gruesas) para que ardan en el entierro y funeral.
Se acordó conforme a la ley entonces imperante en la Iglesia, que la Cofradía no había de tener intervención en las limosnas particulares que se dieren a Nuestra Señora, porque de las rentas y limosnas tiene que dar cuenta el administrador que tuviere de bienes y rentas la casa de Nuestra Señora de la Antigua.
Tras el fallecimiento en 1733 del primer Hermano Mayor, D. Juan López Beltrán de Caso, la cofradía quedó con muy pocos hermanos cofrades por la creencia de que solo era hermandad hasta que Don Francisco Antonio Guillen y Arévalo, Presbítero de Iznájar, trajo de Córdoba la erección y constituciones de la Cofradía que se habían hecho en Iznájar el 15 de Mayo del año 1697 con licencia del Cardenal Salazar, ante D. Gabriel de Benavente, Secretario de Cámara del Obispo de Córdoba.
La imagen
Nuestra Señora de la Piedad es una imagen de barro cocido policromado, de 87 centímetros de altura, que estéticamente se puede enmarcar en la corriente flamenco-borgoñona, pudiéndose descartar el carácter preislámico que le atribuye la tradición.
El historiador y cronista oficial de la Villa de Iznájar Ángel Aroca Lara la asimila a la del anónimo autor de la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta de Córdoba, datándola en los años centrales del cuatrocientos. La obra guarda semejanza con las del afamado escultor Lorenzo de Mercadante que trabajó en Sevilla entre 1454 y 1467, razones que llevan a atribuir su autoría al mencionado maestro o quizá a alguno de los seguidores de éste.
Igualmente el profesor Miguel Ángel Martín Sánchez, en su libro «El imaginero Lorenzo de Mercadante -Estudio de la obra y claves de su huella en la Virgen de la isla canaria de La Palma-«, realiza un minucioso trabajo de investigación sobre la obra del imaginero que del norte de Europa se trasladó a trabajar a la ciudad de Sevilla en el año 1454, y en este completo estudio dedica un amplio espacio a la imagen de la Virgen de la Piedad para concluir que se puede reclamar para Iznájar su entrada en la ruta mercadantiana.
La sagrada imagen es una obra de muy buena escultura. Presenta su mano derecha a la altura de su pecho bajo la mano del niño Jesús, que sentado en su brazo izquierdo señala el libro que la Virgen sostiene con la mano izquierda. El hábito es muy amplio, con escote y sujeto en cintura moderadamente alta. Sus pliegues, que se concentran en la parte delantera, muestran plisado menudo sobre el pecho, convergen en el ceñidor y abren por debajo de éste para amontonarse en un complejo reposo de los mismos a los pies de la imagen. Los colores que decoran la indumentaria son hábito carmín y manto azul.
La túnica del Niño es también carmín, algo más oscuro que el del hábito de la Virgen pero, en cualquier caso, busca el paralelismo con dicha prenda mariana y no con su manto.
Foto: Diócesis de Córdoba





