Han acabado los actos de Rocío de Amor y Caridad, la magna rociera que se ha celebrado en Huelva. Lo ha hecho con la celebración de la Pontifical en la Glorieta del Papa (nombrada así por ser donde su Santidad San Juan Pablo II ofreció Santa Misa hace 25 años en su visita a Andalucía). Allí, los Simpecados de la Hermandades de Huelva, Emigrantes, todas las de la provincia de Huelva, Córdoba, Toledo, Madrid y Hermandad Matriz, se encontraban dispuestos en un sencillo altar dispuesto tal ocasión.
Tras la celebración, acompañada musicalmente por los coros de Huelva y Emigrantes, los Simpecados se han dirigido a sus carretas para dar comienzo la Procesión Gloriosa por las calles de la capital. Todos, a excepción de Almonte, cuyo Simpecado se ha encaminado hasta la Casa Hermandad de Huelva, donde la pasada noche pernoctaron los Simpecados.
Cuando comenzaba la procesión las Hermandades de Almonte, Huelva y Emigrantes han presidido el paso de las demás filiales en su comienzo para posicionarse las filiales onubenses de Huelva capital cerrando la procesión. Al paso de las carretas un sin fin de salves, olés y cantes. Un Rocío sin arena ni pinos, pero con la misma devoción. Un acontecimiento que quedará grabado en la historia rociera, como ya se encuentran los encuentros de Córdoba, Toledo y Madrid.





