El Rocío toma Sevilla: las hermandades inician su tránsito urbano hacia la aldea almonteña
La ciudad de Sevilla se convierte estos días en el preludio solemne y festivo de la Romería del Rocío, una de las manifestaciones devocionales más multitudinarias y significativas del calendario andaluz. A partir del martes 3 de junio, las hermandades rocieras comenzarán a abandonar la capital hispalense, desplegando sus cortejos por calles y avenidas en dirección a la aldea de Almonte. Seis corporaciones sevillanas emprenderán el camino en esta primera fase, marcando el inicio del peregrinaje con sus tradicionales misas de romeros y emotivas despedidas en los templos de origen.
Martes 3 de junio: la Castrense abre el tránsito sevillano
La primera en dejar atrás la ciudad será la Hermandad Castrense de Tablada, que celebrará la Eucaristía de envío a las 8:15 horas en la Parroquia de Nuestra Señora de Loreto, enclavada en la Base Aérea de Tablada. Desde este enclave militar, la comitiva discurrirá por la avenida García Morato y la avenida de la Raza, deteniéndose brevemente en el Colegio Vara del Rey, para luego encaminarse hacia el Puente de las Delicias, punto neurálgico de salida rociera, cruzando a la margen derecha del Guadalquivir por la avenida Juan Pablo II.
Miércoles 4 de junio: el día grande de las salidas
La jornada del miércoles será especialmente intensa, con cinco hermandades recorriendo la urbe antes de adentrarse en los caminos marismeños.
La Hermandad de Triana, una de las más populosas y emblemáticas, arrancará su peregrinar tras la misa celebrada en la Parroquia de San Jacinto. Su paso por la Plaza del Altozano, calle San Jorge y la entrañable calle Castilla marcará la despedida del barrio, con estaciones emotivas en la Parroquia de La O y la Basílica del Cachorro. Desde allí, la carreta del Simpecado continuará su marcha por la Ronda de Triana y la avenida Blas Infante, alcanzando el ya mencionado Puente de las Delicias.
Simultáneamente, la Hermandad de la Macarena saldrá desde la Parroquia de San Gil y rendirá honores ante la Basílica de la Macarena, para luego tomar San Luis, la Alameda de Hércules y Trajano, donde tendrá lugar su tradicional visita a la Basílica del Gran Poder. Tras cruzar la Plaza del Duque y la calle Alfonso XII, se dirigirá a Plaza de Armas para cruzar el Puente del Cristo de la Expiración, enlazando con la avenida Expo’92 y la avenida Juan Pablo II, finalizando su paso urbano por el Puente de las Delicias.
También el miércoles saldrá la Hermandad de Sevilla, con sede en la Iglesia Colegial del Salvador. Su itinerario incluye enclaves céntricos como la Plaza del Salvador, calle Villegas, Plaza de San Francisco y Plaza Nueva, alcanzando luego la Plaza Virgen de los Reyes y la Puerta de Jerez, donde cruzará el río por el Puente de San Telmo. Desde ahí, recorrerá la avenida República Argentina y la avenida Blas Infante, con salida final por el Puente de las Delicias.
Desde el barrio del Cerro del Águila, la corporación homónima partirá también el miércoles tras su celebración en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Su recorrido se desarrollará por Afán de Ribera, Ronda del Tamarguillo, avenida Ramón y Cajal, avenida de la Palmera y avenida de la Raza, hasta llegar al ya habitual paso por el Puente de las Delicias.
Jueves 5 de junio: el turno de Sevilla Sur
La última en iniciar su peregrinación por Sevilla será la Hermandad de Sevilla Sur, que celebrará su misa de romeros el jueves en la Parroquia de San Juan de Ávila, ubicada en la calle Nuestra Señora de las Mercedes. El cortejo tomará la avenida de la Guardia Civil, para proseguir por Moliní, Palmera y avenida de la Raza, rumbo al Puente de las Delicias, por donde abandonará la capital.
El Rocío, un latido que atraviesa la ciudad
Cada año, Sevilla se convierte en escenario de fervor y tradición, donde los Simpecados avanzan entre vítores, palmas y salves, envueltos en el aroma del romero y el sonido de las flautas y tamboriles. Las calles se transforman en antesala del santuario marismeño, y la ciudad, aunque momentáneamente vacía de sus romeros, late al compás de una devoción compartida.
El tránsito urbano de estas hermandades no es solo logística: es una liturgia en movimiento, un testimonio de fe que Sevilla contempla, bendice y despide con emoción. Porque, aunque el Rocío se viva en la aldea, empieza en cada esquina de Sevilla.





