San Bartolomé y las hermandades de penitencia

La iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol fue construida a finales del siglo XVIII, más concretamente entre 1780 y 1796, sobre una antigua sinagoga. Consagrada a principios del siglo XIX, no fue hasta el XX hasta que albergó hermandades de penitencia. Hoy San Bartolomé es un templo que para los cofrades en Semana Santa pasa desapercibido por la inexistencia de hermandades penitenciales en su interior. El gran rodeo que hay que dar para que los pasos lleguen hasta él es una de las dificultades imperantes que provocaron la marcha de algunas de ellas.

Primera función en honor a Santa Marta en 1948. Foto: Hermandad de Santa Marta.

La primera de las corporaciones fue la de Santa Marta. Será próxima a la festividad de la santa de 1949 cuando la Junta de Gobierno redacte el proyecto de Reglas de la cofradía -hasta entonces lo había sido de gloria-. Estas terminarían siendo aprobadas a finales del mes de septiembre, quedando erigida canónicamente la Hermandad y cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo de la Caridad, Nuestra Señora de las Penas y Santa Marta. Un año más tarde, se encarga al escultor Sebastián Santos una nueva imagen de Santa Marta.

Durante su estancia en San Bartolomé la corporación utilizó la capilla de la cabecera de la nave de la epístola, conocida como Nuestra Señora de los Dolores. Una sala capitular y dependencias propias acogían las actividades relacionadas con la hermandad. No tardarían en dejar de ser utilizadas, ya que el 13 de noviembre de 1952 autorizó el traslado de sede hasta la parroquia de San Andrés Apóstol, acudiendo sobre unas andas la imagen de Santa Marta el 25 del mismo mes, siendo colocada en un altar al pie de la nave del Evangelio. Un retablo cerámico con la imagen de la Santa recuerda la fundación y estancia de esta corporación del Lunes Santo.

Las Aguas tras salir de San Bartolomé

No tardaría mucho el templo sin acoger en su interior hermandades de penitencia. Cinco años más tarde, la corporación de Las Aguas era recibida por el párroco Salvador Díaz Luque, quien se encontraba por aquel momento siendo sacerdote de San Bartolomé. Era un sábado 10 de diciembre de 1955 y, en solemne traslado, el Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor se adentraban en el barrio de la judería en un histórico traslado. Lo que parecía un traslado definitivo solo sería un capítulo más en la historia de la corporación. Estaría 22 años, hasta 1977, siendo la cofradía que más ha residido en San Bartolomé.

Durante estas décadas se llevaron a cabo importantes cambios en la hermandad que la configurarían como hoy la conocemos. Entre otros, el dorado de las cartelas del canasto, sustituyendo los faroles candelabros de guardabrisas dorados, el cambio de la banda de música tras el paso de misterio por agrupación musical, la realización de nuevas insignias así como juegos de varas o la ampliación del número de nazarenos. Pero lo más importante fue la incorporación en 1966 de la Virgen de Guadalupe, tallada por Luis Álvarez Duarte un año antes.

Jesús Despojado a su paso por San Esteban en el itinerario de ida hacia la catedral

En los años setenta del pasado siglo se conoce que la hermandad del Rosario de la calle Dos de Mayo está a punto de desaparecer. Surten efecto los contactos entre las dos corporaciones y es entonces cuando se lleva a cabo la fusión de ambas corporaciones. El traslado de Las Aguas hasta la pequeña capilla del Rosario dejaría San Bartolomé con tan solo una hermandad de penitencia, la de Jesús Despojado.

Esta hermandad, que había llegado a la judería en 1971, permanecería hasta 1982. No efectuaría salida hasta 1975, en la tarde del Sábado Santo, con un solo paso. Aparecía Jesús Despojado acompañado por los primitivos sayones más un centurión que gubiara Luis Álvarez Duarte, un romano de Emilio Pizarro y el sayón negro de Castillo Lastrucci que era de la hermandad de la Esperanza de Triana. Sin embargo, la lluvia impediría su estación de penitencia. Sucedería el año siguiente por lo que hasta 1977 no sorprendería la lluvia durante su camino a la catedral.

En 1978 sale en la jornada en la que lo hace hoy en día, Domingo de Ramos, aprobándose con carácter definitivo sus Reglas, hecho que sucedió el 25 de septiembre. En 1981, un año antes de su marcha, la Virgen saldría acompañada por una imagen de San Juan, tallada por Juan Ventura, y la Agrupación Musical “Jesús Despojado” iría tras el primero de los pasos. Para la próxima estación de penitencia, la corporación saldría desde San Bartolomé y entraría en la capilla de los Dolores, situada en la Plaza de Molviedro, donde permanece desde entonces.