La Hermandad de las Tres Caídas de San Isidoro estrenará la próxima Semana Santa la restauración de la cruz de guía de su cortejo, una pieza de estilo decimonónico, de autor anónimo, realizada en el siglo XVIII. Según apunta el responsable de la intervención, Óscar Caballero, el estado de conservación general de la cruz a nivel de soporte era deficiente. Presentaba fendas de un grado considerable, provocadas por los movimientos propios de la madera. Las grietas y fisuras observadas eran consecuencia directa de los movimientos de contracción y dilatación de las diferentes piezas de madera que conforman la talla, en algunos casos debido a fracturas y en otros a desajustes en las líneas de ensambles, en todos los casos su presencia repercutía negativamente sobre los estratos pictóricos que las recubren.
Además se apreciaban pérdidas y algunas piezas faltantes de talla y se podían encontrar erosiones, golpes, arañazos y mutilaciones, gran parte producidos por el traslado y debido al uso litúrgico. Las deficiencias eran principalmente consecuencia de los cambios volumétricos en las maderas debido a las bruscas fluctuaciones entre la humedad relativa y la temperatura, así mismo debido a su uso devocional. No se han detectado alteraciones de tipo biológico y/o microbiológica. Todo ello según el informe presentado por Caballero.
La labor de recuperación de esta pieza ha cosistido en la limpieza y desengrasado de la obra mediante disolventes inocuos, ajuste y consolidación de los ensambles, reensamblaje de piezas mediante adhesivos y espigas de madera, consolidación y sellado de grietas, fisuras y agujeros, eliminación de aquellos elementos metálicos que producían daños y sustitución de los mismos por espigas de madera, la eliminación de adhesivos introducidos en intervenciones anteriores, reposición volumétrica de las pérdidas de madera, reposición volumétrica de las piezas faltantes en marfil, construcción de taracea en forma de espiga con los materiales originales de la obra, ébano y limoncillo, adhesión y refuerzos en la cruceta de la cruz, adhesión de la zona inferior de la cruz y construcción de nuevos anclajes para el recatón, lijado suave y superficial para la eliminación de barnices deteriorados y posterior pulido de la misma y la aplicación de una capa de protección a base de cera natural y posterior pulido para resaltar el brillo natural de los materiales.





