Con el recuerdo aún latente de la histórica procesión que tomó posesión de las calles de Córdoba este Domingo, el Arcángel San Rafael ha regresado a su hogar de la Iglesia del Juramento, entronizado en la misma parihuela en la que protagonizó el traslado de ida a San Andrés. Un traslado íntimo que cierra el ciclo de tres presencias en las calles cordobesas a la espera de la próxima salida procesional del Custodio que ya debería tener lugar sobre su nuevo paso.





