Santa María del Alcázar retorna a San Andrés tras su recorrido misionero por las parroquias baezanas

La Patrona culmina su presencia en El Salvador y San Pablo dentro de la Misión Pascual

Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza, ha regresado a su sede en la Parroquia de San Andrés tras completar una intensa visita a las comunidades parroquiales de El Salvador y San Pablo, enmarcada en la denominada “Misión Pascual”, que se desarrolla hasta el próximo 1 de mayo. La imagen mariana vuelve así a su templo tras una semana de profunda vivencia espiritual y participación comunitaria, que ha implicado a amplios sectores de la ciudad.

Siete días de fervor en la Parroquia de San Pablo

Durante su estancia en la Parroquia de San Pablo Apóstol, iniciada en la noche del viernes 17 de abril, la presencia de la Patrona generó un clima sostenido de júbilo y recogimiento, en el que la comunidad parroquial se volcó de manera activa. A lo largo de siete jornadas, feligreses de todas las edades, desde niños hasta adultos, tomaron parte en los cultos y actos organizados, reflejando la dimensión intergeneracional de la devoción.

Las cofradías y hermandades abrieron este ciclo con la celebración de diversas asambleas, en las que se profundizó en el sentido de la identidad cofrade, a las que posteriormente se sumaron grupos parroquiales, catequistas, padres, madres, adolescentes y jóvenes. Todo ello configuró un tejido participativo de notable amplitud, en torno a la figura de la Patrona.

Cultos, oración y ofrendas en torno a la Virgen

En el transcurso de la semana, la comunidad de San Pablo desarrolló un programa litúrgico y devocional constante, que incluyó la celebración diaria de la Santa Misa al atardecer, así como diversos momentos de oración. Bajo el amparo de la Virgen, fueron encomendados los difuntos de la collación, al tiempo que se sucedieron las ofrendas florales y los rezos colectivos, en un ambiente de unidad y fervor compartido.

Especial significación adquirió la jornada del viernes, cuando una multitud de fieles colmó el templo paulino para participar en la Eucaristía previa al traslado. En ese contexto, los feligreses ofrecieron a la Virgen un broche destinado a su Coronación Canónica y Pontificia, pieza de notable simbolismo al estar concebida en forma de espada enriquecida, evocando la del apóstol valiente de Cristo.

La lluvia altera el traslado y propicia un momento de honda espiritualidad

La climatología condicionó el desarrollo previsto, ya que la lluvia obligó a aplazar el traslado inicialmente programado, trasladándolo a la mañana del sábado 25 de abril. Sin embargo, antes de ese momento, se vivió una escena de extraordinaria intensidad devocional en el interior del templo.

En la penumbra, Santa María del Alcázar fue acercada hasta la capilla del Señor de Baeza, donde el Nazareno del Paso impartió su bendición a la Patrona, en un clima de silencio y recogimiento que quedó grabado como uno de los episodios más significativos de la estancia.

El regreso entre emoción popular y manifestaciones de fe

La salida del templo de San Pablo estuvo marcada por aplausos, repiques de campanas y oraciones, en un ambiente cargado de emoción. Las calles empedradas, aún húmedas por la lluvia, reflejaban el discurrir de la comitiva, mientras numerosos enfermos e impedidos aguardaban en las puertas de sus hogares para rendir homenaje a la Virgen mediante oraciones y ofrendas florales.

El itinerario incluyó momentos destacados, como el paso por el Convento de Santa María Magdalena, donde la comunidad de Agustinas Recoletas saludó a la Patrona desde la clausura mediante el tañido de campanas. Asimismo, los hermanos de la Cofradía de la Caída realizaron una ofrenda floral, en un instante de especial simbolismo al coincidir las miradas de la Virgen con la del Nazareno.

Recepción en San Andrés y entronización en el altar mayor

La llegada al entorno de San Andrés fue anunciada por un estallido de júbilo sonoro, con el repique de campanas que acompañó la entrada de la Virgen en el Real. A lo largo del recorrido final, petaladas desde los balcones y vítores subrayaron el carácter festivo del momento, mientras la imagen avanzaba hacia su destino.

A su entrada en el templo, la Virgen fue recibida por cofradías, hermandades, vecinos y fieles, que participaron en la oración de bienvenida. Finalmente, Santa María del Alcázar quedó entronizada en el altar mayor, desde donde presidirá los actos de esta semana en la que la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés continuará desarrollando la Misión Pascual, manteniendo viva la devoción de todo un pueblo hacia su Patrona.