Hoy se cumplen tres años de la llegada de Monseñor Saiz Meneses a Sevilla. ¡Quién hubiera pensado que su ministerio iba a ser tan fructífero…! Y lo es más allá de los límites sevillanos, por lo menos con mi persona.
Me encanta escucharlo. Habla para el pueblo, para aquellos que viven su religiosidad a su manera, pero también para aquellos que la viven doctrinalmente. No sé si me explico… Pero lo que más me gusta de él es que ESTÁ con el pueblo. No es raro verle andando por la Carrera Oficial durante la Semana Santa antes de que entren los cortejos o paseando por las calles sevillanas el día del Corpus o las vísperas para ver los altares, los escaparates…
Y se mezcla con la gente, habla con ella, con mayores y niños, unos niños que son el futuro de la Iglesia. Unos niños que conocen bien a su «cabeza de la Iglesia» en el lugar donde viven su fe. No se ha apoltronado en un sillón o en un palacio cerrado a la religiosidad popular. Ha sabido ganarse el cariño de todos. Así lo leí anoche en un tweet: «Sevilla le quiere».
¿Tendremos algún día en Córdoba un Obispo que camine por sus calles y se impregne de la alegría que desprendemos? ¿Tendremos algún día en Córdoba un obispo que hable con los niños en su lenguaje?
¡Felicidades Monseñor! Sevilla le quiere y esta cordobesa… también.









