Sendero de Sueños | Incienso y alcanfor

De verdad, ¡cómo somos los cofrades! Hace apenas unos días que ha sucedido algo terrible en nuestra ciudad. Un joven perdió la vida a manos de otro, por una simple botella de alcohol. ¡Se acabó con una vida que comenzaba a vivir!

Sin embargo, aquí estamos debatiendo si tiene o no sentido la Magna, si unos han fusionarse con otros para saltarse algunos pasos que, dicho sea de paso, ¿dónde se ha dicho eso?… Y es lo único que voy a decir públicamente sobre el tema, pues este tema, ni me va ni me viene. Al final, todo esto son cosas banales de este mundo terrenal.

Sin embargo, como docente y católica sí me preocupa la educación de nuestros jóvenes. ¿Dónde está la Iglesia, de la confesión que sea, cuándo hay jóvenes con esa maldad en el alma? ¿Dónde está la Iglesia, de la confesión que sea, cuando nuestros jóvenes, cada vez están más fuera que dentro de ella?

No debemos de preocuparnos por los que están dentro, sino de aquellos que cada vez viven más lejos del mensaje de Dios. A lo mejor es a éstos a quienes debemos de «enseñar» el verdadero amor del Padre. Porque todo esto de las Cofradías, cada vez huele más a alcanfor que a azahar florecido mezclado con incienso purificador.