Sendero de sueños | La fuerza de una devoción

Hoy hace dos años de aquel día atesorado en ese baúl de los recuerdos del que tanto he hablado. Un día que se demostró, una vez más, la fuerza de una devoción, a pesar de los pesares.

Recuerdos las prisas y las risas en mi casa con mi amigo Javi al venir a ponerme la mantilla. Las caras de quienes, sin saberlo, seguían escribiendo la historia en torno a la Virgen y relegados a un rincón de nuestra inmensa y maravillosa Catedral.

Me quedo con los besos de muchos a los que, el devenir del tiempo les hizo caminar por otros senderos de sueños. Los ojos brillosos de mis amigos… Me quedo con poder haberlo compartido con mi gente, con todos, porque estuvieron todos, incluso el cielo, ese día, se vistió de gran gala.

Pero si hay un momento…, un instante…, es el que viví en San Pablo. Mis madres frente a frente. Córdoba se hizo Pentecostés aquel 15 de octubre. Córdoba se preñó de Rocío, llevando la Paz por unas horas y sembrando la Esperanza de un futuro mejor.