El Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, Ignacio María Soro Cañas, ha dirigido una extensa carta a todos los hermanos con motivo de las elecciones al Cabildo General, que tendrán lugar el 28 de noviembre. La misiva, difundida tanto en la Hoja Informativa de octubre como a través de los canales digitales oficiales, resume la labor desarrollada durante los últimos cuatro años y plantea los retos que afrontará la corporación sevillana en el futuro inmediato.
Soro Cañas abre su mensaje recordando que “hace algo más de cuatro años me ponía en contacto contigo para presentarte la candidatura que habría de dirigir los destinos de nuestra Hermandad”. Confiesa que aquel momento supuso para él “la ilusión y el honor de ostentar el cargo de Hermano Mayor, unido al peso de la responsabilidad de cumplir nuestras obligaciones para engrandecer aún más nuestra corporación, para mayor gloria de Dios y de Su Santísima Madre”.
El actual Hermano Mayor anuncia que volverá a concurrir a las elecciones “acompañado prácticamente del mismo grupo de hermanos que en su día decidieron generosamente compartir responsabilidades y llevar a cabo juntos los proyectos que planteamos”. Agradece “el esfuerzo, la ayuda y la comprensión mostrada en los momentos buenos y en los difíciles”, señalando que solo se ha producido una sustitución en el equipo, “tras el merecido descanso de uno de los miembros de la actual Junta, que ha formado parte de varias corporaciones en los últimos años y cuya implicación ha sido ejemplar”.
Al hacer balance del mandato, Soro rememora los comienzos de una etapa marcada por la pandemia: “Iniciamos nuestro servicio en un escenario complicado y desconcertante, en un mundo que se paralizaba por la pandemia del Covid-19, con distancias, aforos y restricciones que cercenaron la vida de la Hermandad”. Pese a ello, destaca que “El Señor, en Su infinita misericordia, abrió una puerta a la esperanza, y pudimos realizar la Misión Evangelizadora en Tres Barrios, que quedará grabada en nuestros corazones y en la historia de la ciudad por su profunda relevancia espiritual”.
El Hermano Mayor subraya que aquella acción “no terminó con el regreso de Jesús del Gran Poder a la Basílica, sino que fue solo el comienzo”, ya que “el voluntariado creado en 2018 continúa ejerciendo su labor desinteresada dentro de la Bolsa de Caridad, que en 2028 celebrará su 75º aniversario”. De cara a esa efeméride, Soro anuncia que se conmemorará “resaltando el valor intrínseco de la caridad como pilar fundamental y máxima prioridad: el amor al prójimo”.
En esa línea, recuerda que “el amor al prójimo se hace visible cada día en la atención a quienes acuden en demanda de ayuda, gracias a la generosidad de los suscriptores de la Bolsa de Caridad, los donativos de hermanos y devotos, las colectas de las misas diarias y los actos benéficos organizados, como la rifa anual o el festival taurino celebrado en 2022 en la Real Maestranza, cuyos resultados fueron muy positivos”.
Soro hace hincapié en la importancia de la formación y la vida cultual de la Hermandad: “Han sido cuatro años intensos en el ámbito formativo y espiritual”, señala, enumerando la Cátedra de Formación Marcelo Spínola, las catequesis de Confirmación, los cursos ‘Amar la Eucaristía’, los cursillos prematrimoniales, el curso para lectores y las misas dedicadas a los niños. Todo ello, explica, con el propósito de “poner siempre al Señor en el centro de todo y de todos”.
“Acercar al Señor a sus devotos y a los devotos a su Señor es nuestra principal obligación e inquietud”, recalca Soro, destacando los amplios horarios de apertura de la Basílica, las seis misas diarias y la atención constante al sacramento de la Penitencia, así como el “acompañamiento espiritual de nuestro Rector y de los sacerdotes que sirven a diario en la Casa de Jesús del Gran Poder”.
El Hermano Mayor también alude al patrimonio material de la corporación: “No olvidamos la conservación, el enriquecimiento y el mantenimiento de nuestro patrimonio”, afirma, al tiempo que detalla las obras de rehabilitación de la casa de hermandad de la calle Hernán Cortés, en proceso de renovación estructural y estética. Además, anuncia “la redacción de un proyecto global de distribución de espacios, aprovechando los inmuebles anexos a la Basílica adquiridos hace unos años, con el fin de atender las nuevas necesidades derivadas del crecimiento de la Hermandad”.
En el tramo final de la carta, Ignacio María Soro Cañas pide expresamente el apoyo de los hermanos para continuar su labor: “Permíteme la licencia de pedir tu respaldo el próximo 28 de noviembre”, escribe con humildad, reconociendo que “sería petulante enumerar los logros alcanzados, pues prefiero que sean los hermanos quienes juzguen nuestro trabajo”. Añade que “los errores cometidos son únicamente responsabilidad mía, pero siempre me ha guiado una única máxima: servir, servir, servir, a Dios sobre todas las cosas, a la Santa Madre Iglesia y a nuestros hermanos”.
La carta concluye con una cita evangélica que resume su visión del liderazgo cofrade: “Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos (Lc 17,10)”. Finalmente, el candidato renueva su compromiso fraterno: “Quedo a vuestra entera disposición, en lo institucional y en lo personal, para lo que humildemente pueda aportaros, al tiempo que os envío un fraternal y sincero abrazo en Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso”.
Con estas palabras, Ignacio María Soro Cañas cierra una etapa de gobierno marcada por la estabilidad, la acción social y el fortalecimiento espiritual, presentando su candidatura a la reelección como una continuidad en el servicio, la fe y la fidelidad al carisma del Gran Poder.





