Cruzando el Arco del Postigo del Aceite, allá por la Capilla del Dos de Mayo, la hermandad de las Aguas está de júbilo. Tal día como hoy, 19 de marzo, del año 1943, la imagen del Santísimo Cristo de las Aguas fue bendecida en la Iglesia de Santiago por José Díaz Arnosa, beneficiado de la Santa Iglesia Catedral y director espiritual de la corporación. Para el acto, el singular crucificado tallado por Antonio Illanes fue colocado en la nave central del templo, sobre una cruz morada forrada de terciopelos de sedas, teniendo como telón de fondo en el altar mayor un cuadro de Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor. Hoy, en conmemoración de esta efemérides, se llevará a cabo el rezo del Ejercicio de las Cinco Llagas ante el Santísimo Cristo de las Aguas a partir de las 21:00 horas.

Este crucificado vino a sustituir a uno anterior, también obra de Antonio Illanes, el cual quedó completamente calcinado en el incendio del altar de la cofradía en el Convento de San Jacinto de Triana, acaecido el 29 de octubre de 1942. Además, el actual Cristo de las Aguas obtuvo la medalla de plata en la Exposición Nacional de Arte Sacro celebrada en Madrid en el año 1942, pues el imaginero gubió esta obra con anterioridad, en 1940. Posteriormente, y tras el mencionado accidente, la imagen fue ofrecida por Antonio Illanes a la hermandad de las Aguas, momento éste en el que ostentaba el cargo de hermano mayor de la cofradía. La venta se estableció en 20.000 pesetas.
El Cristo de las Aguas es una de las obras más originales de Illanes, en la que combinó la tradición de la imaginería barroca sevillana con ciertas aportaciones propias más contemporáneas. En origen poseía una cruz plana como patíbulo de Cristo y no la arbórea en la que aparece actualmente. Además, el Señor está clavado en la cruz por cuatro clavos, siguiendo las revelaciones de Santa Brígida, teniendo igualmente la particularidad de que sus piernas no se cruzan, si no que se muestran en disposición paralela.

Desde el punto de vista estilístico, la imagen muestra claras influencias de los crucificados de Juan de Mesa, sobre todo en el sudario, anudado en el lado derecho. Además, la imagen no porta corona de espinas, a pesar de haber sido concebida con la intención de poseer una. Por otro lado, la boca abierta de Cristo, ya muerto, permite la contemplación del tratamiento de dientes y lengua.
Tras el fortuito incendio de 1942, las ya maltrechas relaciones con los titulares del templo de San Jacinto fueron zanjadas cambiando de sede, marchando la cofradía entonces a la Iglesia de Santiago el Mayor y, nuevamente, a la Parroquia de San Bartolomé en 1955. En la judería sevillana, la hermandad vive grandes momentos de esplendor, a los cuales se suman también los deseos de emancipación. Paralelamente, la Hermandad del Rosario del Dos de Mayo está a punto de desaparecer. Así, tras varias reuniones y encuentros, el Lunes Santo de 1977, la cofradía de las Aguas sale desde la Iglesia de San Bartolomé para entrar en su nueva sede canónica: la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, donde, por decreto de 12 de diciembre de 1977, queda fusionada con la hermandad letífica. De este templo sólo habría de salir entre 1989 y 1993 por restauraciones en el mismo, recibiendo culto en la Parroquia del Sagrario pero realizando estación de penitencia desde la Iglesia de los Terceros.

El Santísimo Cristo de las Aguas salió de manera extraordinaria en 1993, ya desde su capilla restaurada, para presidir el Acto de Clausura y la posterior Eucaristía de los Cursillos de Cristiandad con motivo de la I Ultreya Europea, celebrado en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Además, en la Cuaresma de 2001, se celebra un quinario extraordinario en la Real Parroquia de Santa Ana con motivo del CCL aniversario fundacional con las imágenes del Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor, realizando una salida extraordinaria desde la Capilla de los Marineros hasta la Capilla de Nuestra Señora del Rosario.
El Santísimo Cristo de las Aguas, restaurado por Francisco Peláez del Pino en 1980 y por Enrique Gutiérrez Carrasquilla en 2008, forma parte de un excepcional paso de misterio. La hermandad daba culto desde sus orígenes a una dolorosa atribuida a José Montes de Oca, también desaparecida en el incendio de 1942. No será hasta 1945 cuando se bendiga la actual talla de Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor en la Iglesia del Colegio del Protectorado de la Infancia de Triana, obra del ceramista trianero José Romero Morillo. Sin embargo, su autoría y evolución histórica no está exenta de polémicas.

El Señor de las Aguas también procesiona acompañado por las imágenes de San Juan Evangelista y María Magdalena, obras de Luis Álvarez Duarte en 1973 y 1998, respectivamente, que venían a sustituir a otras tallas anteriores. El misterio es completado con un ángel arrodillado ante el crucificado, portando un cáliz que recoge el agua y la sangre derramados por Cristo. Se trata de una obra gubiada por Juan Abascal en 1962, que también pasó a sustituir a una imagen anterior. A diferencia de Egudiel, el Ángel Confortador en la agonía de Jesús en Getsemaní, según San Lucas, en los evangelios no se hace mención explícita de la presencia de este ángel en el Monte Calvario, por lo que se trata de una mera tradición que viene a representar a Cristo como Fuente de Vida.
El paso de misterio del Santísimo Cristo de las Aguas es de estilo barroco, realizado en madera de cedro. La talla de los candelabros es obra de Mariano Sánchez del Pino, mientras que el resto fue realizado por Óscar Caballero. Fue el Lunes Santo de 2007 cuando se estrenó la talla completa, si bien el dorado del paso se prolongó entre 2007 y 2011, labor de Enrique Castellanos.





