Advertisements
Verde Esperanza, 💙 Opinión

Siempre, siempre… la Esperanza

Featured Video Play Icon

Este 2020 ha sido un año en el que a muchos se nos partió el alma por muy diversas razones. Por centrarnos en lo que nos ocupa, al cofrade le dejó de latir el alma durante unas semanas, y luego meses, que han sido extremadamente difíciles. Y, por si era poco, la incertidumbre que acompaña al tiempo que nos ha tocado vivir viene a prolongar esa tensa y larga espera.

Cuando allá por la Semana Santa de 2019, que tan lejana nos parece ya, la Cofradía de nuestros desvelos se recogía, nadie tenía en mente ni la más remota idea de que algo así pudiera suceder. Todos nos hemos quedado con esa amarga sensación de que nos han quitado unos trocitos de vida que debiéramos haber sentido en lo más profundo de nuestro ser como sucede cada año, con las imágenes sagradas en nuestras calles.

En el barrio de Triana, en la Madrugá del Viernes Santo del pasado año tenía lugar una de las recogías con mayor solera de la ciudad de la Giralda, la de la Hermandad de las Tres Caídas. El palio de la Virgen de la Esperanza arribaba al océano de corazones verdes de la calle Pureza con la algarabía habitual y el fervor desmedido de sus devotos, que la arroparon como nunca… o como siempre.

Precisamente, la corporación trianera a través de los encargados de la cruceta musical, escogió para la entrada del paso de palio una marcha que, justo un año después, se convirtió en uno de los himnos cofrades del dichoso confinamiento. Como si la intercesión divina de la Madre de Dios hubiera obrado, sonó no una, sino dos veces, la marcha «Siempre la Esperanza».

De este modo se despedía la Esperanza de Triana del pueblo, diciendo a través del pentagrama magistralmente compuesto por Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros, e interpretada de forma no menos lúcida por la Banda de Música de las Cigarreras, que jamás perdamos la Esperanza, esa que nunca falta en el mencionado barrio sevillano ni, en realidad, en cualquier rincón a lo largo y ancho de nuestra geografía. 

Por eso, para quien les escribe, «Siempre la Esperanza» es la marcha de las despedidas que se afanan por quedarse en un «hasta pronto», de las historias bonitas que se empeñan en no haber terminado, de los corazones que laten al compás en un tono verde esperanza, y de la belleza del recuerdo más cálido que podamos tener. Es la banda sonora del adiós, momentáneo, a la advocación más bonita de la Virgen María, la que viene a dar sentido a todo. Las ansias por volver a ver la incuestionable magia del paso de palio de nuestros sueños. Viene a ser la esperanza en retornar a la tan anhelada normalidad, ese tesoro que poseíamos y no lo sabíamos. Y, por eso, por si no bastara con una sola vez, Siempre, Siempre… la Esperanza. Ella siempre vuelve a llegar a nuestros corazones tras cualquier tormenta.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup