El viejo costal, Opinión

Soberbia, o soberbio…

Dice nuestro diccionario que soberbia es altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros, y en su segunda acepción satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.

Y por estas sendas anda la cosa. Me he pasado varias semanas yendo de Vía Crucis en Vía Crucis, y la Semana Santa asistiendo en las medida de mis posibilidades a tantas cuantas estaciones de penitencia me han permitido los años y mi cansadas piernas, las dos semanas siguientes asistiendo a todas las salidas extraordinarias programadas, e intentando interiorizar todo los que les rodean, tanto es así que al finalizar esta semana, he aprendido que hay cosas llenas de soberbia y cosas que son soberbias, no se si me voy a poder explicar, voy a intentarlo.

No voy a opinar de nuestra Semana Santa 2022, que ya lo he hecho, más bien de los actos previos y posteriores a la misma, con respecto a su nivel y seriedad.

He vivido Vía Crucis donde desde la Cruz Parroquial hasta el último acompañante ha oído y ha podido participar en cada una de sus estaciones, en cada una de sus oraciones, en otros, solo los próximos a la bendita imagen han podido disfrutar y quizás participar en el ejercicio, a pesar de que en la actualidad existen medios de amplificación conectados inalámbricamente entre ellos con potencia suficiente para hacer todo el guion una única zona en la oración, causa primera y única de estos ejercicios, esto lo he visto en otros como una buena solución.

Y es que el lugar elegido para difundir las estaciones entre los asistentes es primordial, y si el guion es pequeño, razón de más, pero he visto, cómo algunos participantes rezan el rosario, al no tener percepción alguna del desarrollo del ejercicio, no por lo extenso del cortejo, si no por lo mal situado del personal que dirige la oración, o por la falta de una adecuada megafonía.

Cortejos soberbios he visto algunos, serios hasta límites, formales en extremos, en algunos de ellos los que desentonan son las representaciones de las hermandades invitadas, he visto público asistentes desde las aceras que visten de forma más acorde con el acto, tanto es así que algunos de ellos han conseguido que el Reverendo Obispo de nuestra ciudad manifieste la puesta de largo de todos los asistentes, lo hizo en la misa estacional celebrada con motivo del centenario de la Esperanza de La Rambla.

Por el contrario quizás simplemente por no saber, asisten caballeros con trajes de vivos colores, señoras vestidas con blusas coloridas y fondos florales, muy acordes con esta primavera, pero poco adecuadas para tan seria ocasión, algunas cazadoras de motero y mucho zapato deportivo, jersey blanco a rallas negras, o zapatillas con brillos, todas estas prendas en abierta lucha lucha con caballeros luciendo ternos negros, recatadas mujeres luciendo trajes oscuros, o clásicas mantillas. Cosas que pasan, o que pasan de las cosas, que no llego a entender yo de estas cosas.

He visto a hermanos que aportan mucha seriedad inmerecida para el que organiza, ya que permite estos pequeños desmanes, creyendo el organizador que aumenta su popularidad, y la realidad es que algunas de las pro-hermandades ya se han comido con diferencia a muchas veteranas, y populares que se han quedado estancadas en el aplauso fácil, en el exceso de portadores y en el lucimiento de su indisciplinado cortejo. Entre cortejos perfectos y otros que no tanto, entre las prisas de los que organizan y lo lento de los que a lucir y lucirse vienen.

Soberbia y soberbios, que de todo hemos disfrutado, soberbia de hermanos que no atienden las elementales reglas de estos ejercicios, hermandades que se van quedando atrás, y a pesar de tener la seguridad de su retroceso, nadie se atreve a mover dedo, ya que en algunas el que se mueve no sale en la foto, y la foto es importante, o ¿no?, retrocediendo a golpe de falta de seriedad, falta de seriedad trasladada incluso a sus representaciones, en tanto otras galopan desbocadas hacía la cumbre, dando sencillas lecciones de saber estar y de saber hacer, pero claro, si alguien lleva décadas ocupando el mismo puesto es difícil que se actualice, básicamente por la deformación de los años y el acomodo al sillón, por su plena seguridad de que solo él lo sabe hacer bien, apoyándose en las décadas de servicio a la entidad, y viviendo en este falso sueño permanecerá alguna década más.

La solución renovación y actualización, ¿no?, ¿vistes el Vía Crucis del Soberano Poder?, ¿quizás la salida extraordinaria por su primer centenario de la Esperanza de La Rambla? Soberbias las dos, mi más sincera enhorabuena, por lo perfecto de su organización, lo adecuado de sus guiones.

Pues ya sabes de lo que estoy hablando. Con mucha y con poca experiencia pero con un nivel altísimo, otras con la misma experiencia son incapaces de alcanzar un mínimo nivel en sus salidas extraordinarias, ya sabes, soberbia o soberbio, tú eliges.