En los últimos años, la Semana Santa de Córdoba ha vivido una evolución espectacular a todos los niveles, llegando a no pocos lugares no sólo de la geografía nacional, sino del mundo, alcanzado una difusión inimaginable hace solamente una década. Son muchos los que han trabajado por este hito, turismo, medios de comunicación, etc, pero sobre todo desde las propias hermandades, llegando a alcanzar el reconocimiento merecido de la maravillosa semana en la que Córdoba conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor con la manifestación pública de fe en un entorno idílico, para alcanzar una de las joyas del mundo como es la Mezquita-Catedral.
Tras el bombazo que supuso para las cofradías cordobesas el Vía Crucis Magno de 2013, que situó en el mapa a la Córdoba Cofrade, para sorpresa de muchos que pensaban que solamente había cofradías donde siempre, muchos otros factores han contribuido a potenciar una difusión que ha alcanzado proporciones inimaginables a la que ha colaborado en los últimos años, el encargo de carteles anunciadores a artistas de primer nivel y reconocido prestigio, que han contribuido en la promoción de una Semana Santa cuya proyección nada tiene que ver con la que muchos recordamos. Un esfuerzo que puede caer en saco roto y el nivel alcanzado correr riesgo al descuidar ciertos detalles que, en otros lugares, se observan sin dilación. Un ejemplo de ello es el cartel del Vía Crucis de las Hermandades, del que ya hablamos pormenorizadamente el pasado mes de febrero.
Cuando llega la Semana Santa, son muchas las personas de la propia Córdoba que, por el motivo que sea, no pueden acudir a las calles a presenciar el discurrir de las cofradías, cordobeses alejados de su tierra por motivos laborales, o incluso telespectadores del resto del mundo que tienen la inquietud de conocer la Semana Santa de Córdoba, que acuden a la retransmisión del paso de las hermandades por la Carrera Oficial a través de la señal del Cabildo catedralicio de Córdoba para conocer más a fondo una Semana Santa que merece serlo. Una señal que permite llevar todas y cada una de las hermandades al mundo entero – y hablo del mundo ya que la plataforma en la que se aloja, YouTube, apenas conoce límites a los que llegar -. También somos muchos los que terminada la Semana Santa, acudimos a visionar estas retransmisiones para volver a disfrutar de lo vivido o vivir lo que no podemos a causa de la distancia. Una retransmisión que, genera siempre reacciones encontradas y genera en el espectador una pregunta recurrente: ¿está a la altura de una Semana Santa como la de Córdoba?
Yo, que ya no puedo disfrutar de esa Semana de Pasión como hacía antes, en la que algún Domingo de Ramos acompañé musicalmente a una corporación cordobesa, la intento disfrutar desde la distancia a través de este canal oficial. Y he de decir que me he sentido frustrado, profundamente frustrado por lo que me he encontrado este año. A resultas de esta frustración me dirigí a revisar los comentarios sobre el articular en distintas redes sociales, comprobando que no soy el único que piensa del mismo modo. Para muestra basta acudir al vídeo del Domingo de Ramos de este 2018, del que a continuación les dejo un extracto para que juzguen por si mismos. Pueden revisar la totalidad de vídeos de este canal, para contrastar que la siguiente muestra no es un hecho puntual, repitiéndose prácticamente a lo largo de las seis horas de conexión e insisto, valoren ustedes mismos si esta retransmisión está al nivel de una maravillosa Semana Santa como la de Córdoba, o si por el contrario, merece mucho más, muchísimo más.





