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El viejo costal, 💙 Opinión

Todos hermanos…

Así lo manifiesta su santidad en la recientemente firmada encíclica “Fratelli tutti” firmada el día 3 de este mismo mes en Asís, lo hizo tras una misa sin fieles, cosas de la pandemia, sorprendente, ya que la última vez que un Papa firmó una encíclica fuera de las paredes de San Pedro han pasado 206 años, más de dos siglos, y además Francisco en lugar de una homilía solamente rezó en silencio ante la tumba del Santo de Asís, el mismo que le inspiró su nombre para este pontificado.

Silencio guardó su santidad, pero cuando por fin puede a últimas horas del día de ayer, leer la mencionada encíclica aumentó mi admiración por la sabiduría que encierran sus palabras, la dureza de sus afirmaciones y lo verdaderamente humilde de sus preguntas a lo largo del documento, que creo que todo creyente debería de conocer.

Habla de la inclusión social, de la política, y es en esta faceta donde me ha dejado boquiabierto, noqueado, por su magistral exposición, viendo en su desarrollo cada punto de la política de bajo nivel que nos ha tocado vivir recientemente.

Habla con claridad de lo poco que hemos aprendido de las guerras, y nos recuerda: “Pero la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos. En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales. Lo que nos recuerda que «cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos»

De cómo nos están dominando: “La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación.”

Esto me hace recordar la frase de un “amigo” que solía decir “no hay obispos de segunda división”, pero lo de este hombre es pura sabiduría, podéis leerla, y llenarse de verdades como ruedas de molino, de humilde sencillez, viendo que no todos entendemos que todos somos hermanos, y que la única forma de salir es sin olvidarse de nadie, todos a una, sin distinción alguna, sencillo, franciscano, espíritu puro de San Francisco en su mismo día, sabiamente decidida la fecha y el sitio, todo inundado del espíritu de ese “Otro Jesús”, que fue San Francisco de Asís.

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