Todos los datos del Vía Crucis de las Cofradías de Córdoba 2025, presidido por el Cristo de San Álvaro

Llevará sones de la Banda de la Salud en el traslado para el histórico Vía-Crucis oficial de Córdoba que saldrá desde San Andrés y no desde San Agustín donde estará en veneración

La Junta de Gobierno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, presidida por Manuel Murillo Estévez, designaba en diciembre, para presidir el primer Vía Crucis de las Hermandades de este mandato, a una imagen que forma parte de la historia de la religiosidad popular cordobesa y cofrade: el Santísimo Cristo de San Álvaro. El traslado de la venerada imagen cristífera tendrá lugar el propio 8 de marzo desde la Parroquia de San Andrés hasta la Santa Iglesia Catedral cordobesa que acogerá el Vía-Crucis oficial de las Hermandades de Córdoba.

Además, como componente novedoso, el traslado del crucificado desde San Andrés hasta la Catedral contará con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de la propia ciudad califal, según lo firmado entre ambas partes este lunes 17 de febrero. De igual manera, cabe recordar que ya se conoce que David Pulido será el capataz que comande los pasos de la venerada imagen cristífera, así como que ésta procesionará erguido, entronizado en una parihuela.

El viernes 7, el Cristo de San Alvaro estará expuesto en veneración en la Real Iglesia de San Agustin y en la mañana del sábado 8 a las 10:30 de la mañana será trasladado a la Parroquia de San Andrés tras realizar una visita al Hospital de Jesús Nazareno donde se encuentran las reliquias del Padre Cristóbal de Santa Catalina, estrechamente ligado al beato de Córdoba. El cortejo estará compuesto por la hermandad del beato Álvaro de Córdoba y del Santísimo Cristo de San Álvaro, la cual rinde culto a esta Imagen en Scala Coeli. El recorrido será Plaza de San Agustín, Jesús Nazareno, Yerbabuena, Buen Suceso, Isaac Peral, Realejo y Plaza de San Andrés a las que se llegará a las 11:00.

Al tratarse de unos de los actos que conformarán el 600 aniversario del inicio del rezo del Vía Crucis en Occidente, el acto será organizado por la Agrupación de Cofradías y en él están implicadas varias vocalías como son la Vocalía de Juventud, de Evangelización y de Estación de Penitencia. Extraordinariamente, se iniciará con una procesión que tendrá su inicio en la Parroquia de San Andrés a las 17:30 desde donde partirán las hermandades agrupadas que formarán el cortejo. Este discurrirá por San Pablo, Alfonso XIII, María Cristina, Conde de Cárdenas, Plaza de la Compañía, Santa Victoria, Juan Varela, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Plaza de la Agrupación de Cofradías, Conde y Luque, Deanes, Judería, Cardenal Herrero, Magistral González Francés para estar a las 19:30 en la Plaza de Santa Catalina. Tras la sagrada Imagen, estará la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba que acompañará hasta el inicio del rezo.

La primera estación de este Vía Crucis extraordinario será en la Puerta de Santa Catalina y constará de las ocho estaciones que creó originariamente el beato cordobés. Tras esta, la segunda estará situada en la Puerta de la Grada Redonda, la tercera estación en la Puerta del Perdón, la cuarta en la Puerta de las Palmas, la quinta en el Trascoro, en la Capilla de Villaviciosa estará la sexta, la séptima en el altar del Cristo del Punto y la octava en el Púlpito de San Marcos y San Mateo. Tras el rezo, el Obispo de la Diócesis despedirá el acto. Este acto de fe y devoción contará con la participación de numerosos fieles que acompañarán a la venerada imagen en su recorrido de oración, en una cita que se antoja radiantemente histórica por la efeméride que se conmemora.

El Cristo de San Álvaro es una antigua imagen de Cristo crucificado que recibe culto en el Santuario de Santo Domingo de Scala Coeli. Un enclave señalado desde su origen por la contemplación del Misterio de la Cruz, a través del primer Vía Crucis de occidente, instituido y practicado en estos parajes de la sierra cordobesa por el dominico San Álvaro desde su fundación en 1425 a su vuelta de Tierra Santa, para recordar y meditar que recorriera el mismo Jesucristo en Jerusalén.

Precisamente la conmemoración del 600 aniversario de esta efemérides, seis siglos que podrían haber pasado desapercibidos de no ser por esta designación, ha servido de motivación para esta elección extraordinaria que goza de un elevadísimo componente simbólico, toda vez que supone el auténtico germen de la celebración de la Semana Santa, tal y como escribiera Fray Albino, obispo de Córdoba entre 1946 y 1958; “En Escalaceli se instauró el primer viacrucis del mundo, después del que recorrió en Jerusalem el Redentor Divino. Y ahí están, para demostrarlo, sus capillas derruidas, por toda aquella zona de la Sierra diseminadas. Era un viacrucis en germen nada más. Pero de un germen, a veces bien pequeño, como el granito de mostaza, suelen salir las cosas grandes».

Fray Albino, dominico como San Álvaro, afirmó que «Lo esencial es la idea. Y la idea es ir marcando a nuestro alcance lugares que nos recuerden aquellos otros regados con la sangre del Divino Redentor en su Pasión. Y esta idea fue San Álvaro el primero que, a su vuelta de la Tierra Santa, la llevó a la práctica; y el primero que con sus rodillas ensangrentadas –porque de rodillas hacía ciertos trayectos- las recorría devotísimamente todas las noches. Poco importa que sean muchas o pocas las estaciones. Porque ir añadiendo luego alguna más es bien fácil; y hasta podríamos decir que se han ido añadiendo demasiadas, sin fundamento serio algunas ni en la Tradición ni en el Evangelio. Pero la idea ahí está, repetimos. Y esa institución del viacrucis en Escalaceli quedó creada por el enamorado de la Pasión de Cristo, San Álvaro de Córdoba”. En torno a este centenario crucificado se continúa celebrando cada Viernes de Dolores un singular Vía Crucis, único por la perfecta simbiosis materializada entre la manifestación de su celebración y el incomparable paraje en el que se desarrolla, que modificará por una vez su entorno, por los muros del templo mayor de la Diócesis de Córdoba, en una celebración, verdaderamente extraordinaria, de un acontecimiento que cumple ahora seis siglos.