Tres Caídas acompañará cuatro años más a Nuestro Padre Jesús de la Salud, de la Hermandad de la Candelaria

Como decimos con cierta frecuencia, los buenos gestores aplican con asiduidad una máxima, convertida en verdad absoluta por obra y gracia de coherencia y el buen hacer, que aconseja que lo que funciona no se toca. Una verdad irrefutable cuya aplicación protagoniza noticias por doquier, también en el ámbito cofrade. Noticias como la que acaba de protagonizar la Hermandad de la Candelaria y la Banda de cornetas de las Tres Caídas de Triana, que acaban de certificar la fortaleza de su unión en virtud del acuerdo adoptado por el equipo de gobierno de la corporación del Martes Santo para que la excelente formación musical hispalense acompañe a Nuestro Padre Jesús de la Salud los próximos cuatro años. Una noticia que supone una inequívoca apuesta por la estabilidad que dio comienzo en la Semana Santa de 2001 y descansa, qué duda cabe, en la satisfacción de todas las partes y la confianza de que estas decisiones redundarán en la impecable puesta en escena que la cofradía regala a Sevilla cada Luna de Nisan.

La Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud es una escultura barroca de talla completa, con túnica estofada y policromada, que representa a Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario. Es la única en Sevilla que procesiona sin revestir entre las imágenes de Jesús Nazareno. Su tamaño es algo inferior al natural -1.30 m de altura- y pesa aproximadamente noventa kilogramos. Fue titular de la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, fundada en el siglo XVI y definitivamente extinguida en su Capilla del compás del Convento de San Pablo a principios del XIX. La Imagen del Nazareno llegó a la iglesia de San Nicolás en noviembre de 1880, según relata el historiador José Bermejo, para ocupar el lugar que hasta entonces había presidido Nuestro Padre Jesús de la Salud, Titular de la Hermandad de los Gitanos, que había decidido trasladarse a San Román; hereda pues su advocación y el fervor de los feligreses de San Nicolás. Cuarenta años después, en 1921, se fundaría la Hermandad de la Candelaria.

Sobre la autoría de la talla la desconocemos con exactitud. Desde principios del siglo XVIII el pintor y tratadista Antonio Palomino atribuyó su ejecución al escultor Pedro Roldán (1624-1699), que la ejecutaría hacia 1650, y así se vino publicando hasta que a mediados de la década de 1980 el profesor Jorge Bernales Ballesteros atribuyó su posible autoría, por razones estilísticas, a Francisco de Ocampo y Felguera (1579-1639), hipótesis más convincente que fue asumida por la casi totalidad de los estudiosos de la imaginería sevillana. En época reciente el profesor Antonio Torrejón Díaz mantiene serias dudas sobre la inclusión del Nazareno en el catálogo de Ocampo y prefiere adjudicarlo como obra anónima claramente influenciada, como la mayor parte de la escultura que se realizó en estos años, por la estética montañesina.

Parece clara su condición de Imagen concebida originariamente para ser ubicada en la hornacina de un retablo, no solo por sus dimensiones y altura, inferiores a lo normal en otras esculturas procesionales del barroco. Posteriormente cambió su uso, pasando de ser Imagen de culto interno a procesional. El segundo aspecto que llama la atención es sobre la posibilidad de que la imagen fuera concebida para portar la Cruz invertida. El traslado de la imagen desde la iglesia de la Magdalena tuvo lugar el 11 de noviembre de 1880. Por eso el nuevo Nazareno tomó la advocación de la Salud, en recuerdo del Cristo de los Gitanos, ocupando su puesto en el mismo altar de la nave de la Epístola.

Allí permaneció recibiendo las oraciones de los feligreses durante cuarenta años, hasta que en 1921 se fundó la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de la Candelaria, que lo tomó por Titular, volviendo a procesionar en la tarde del Martes Santo desde 1922.La cesión de la imagen del Señor a la iglesia de San Nicolás en 1880 se efectuó en calidad de depósito, siendo párroco de San Nicolás D. José María Mirete Sánchez. Más de cien años después, con fecha 12 de septiembre 1995, el Arzobispado de Sevilla otorgó documento de cesión a perpetuidad a la Hermandad de la Candelaria, ocupando la sede Monseñor Fray Carlos Amigo Vallejo.