“¿Triana o Macarena?” Es una de las preguntas más frecuentes que te hacen cuando conoces a alguien en este horrible mundo cofrade. Y digo, horrible mundo cofrade, porque intenta – como sin querer, pero al final queriendo – calificarte de una especie de “bando” u otro. Porque si sientes admiración por la cofradía de la Esperanza de Triana eres un “bullanguero” de un par de narices y que solo quiere “juerga” con la muerte de Cristo. Por el contrario, si respondes que te convence más la hermandad de la Esperanza Macarena serás calificado por ser un rancio que repele, por encima de todas las cosas, las nuevas modas cofrades.
Pues eso es lo que parece que quiere alentar el libro de José Antonio Rodríguez Torres «Macarena de Triana». Un estudio «sobre la sociedad» que trata de responder a esta pregunta. Imagino que con la intención de determinar cual es la cofradía que más quieren los sevillanos. Una encuesta realizada a una población de 1800 personas, que contiene 15 preguntas, para repartir a los encuestados en porcentajes, dividiéndolos en función de su mayor o menor cercanía a estas dos hermandades como si de equipos de fútbol se tratasen. Imagino que lo siguiente será asistir a la presentación de “la nueva camiseta de la Macarena” o, lo que es peor, “el costalero – le dejo que le ponga el nombre que más le guste – ha fichado por once millones de euros en la Esperanza de Triana”, como si de equipos de Champions se tratara – Nótese mi ironía – en lugar de dos amplios grupos sociales unidos en la fe de Cristo.
¿Y si no soy ni de la Esperanza de Triana o de la Macarena? ¿Acaso no existe más Semana Santa? ¿Qué ocurre con el resto de cofradías, con su inmenso patrimonio, con su incalculable obra social y con la formación que desarrollan? Entiendo que la devoción que aglutinan estas dos hermandades, más allá del inmenso postureo que hay, hace que sean las más conocidas y seguidas en todos los lugares del planeta, pero de verdad podemos reducirlo todo a ser simpatizante de una u otra como si fuesen el Real Madrid y el Barcelona? Para mi, la verdad es que sería una pregunta difícil de responder porque como decía Aristóteles, la virtud esta en el termino medio, y así es para mí.
Quien un día me robó un pedacito de mi corazón, con la que me emociono y a quien rezo cada noche se llama Esperanza y vive en el barrio de Triana. Pero, en el otro lado del río existe una luz que nunca se apaga que admiro, que me enamora y me embelesa entre requiebros de barroco y diseños de Ojeda, en la devoción del barrio que huele, suena y se siente como a Macarena vieja… yo me entiendo. No podría quedarme con una. Aunque mi corazón y mi alma tienen un guiño de la Esperanza. Adivinen cual.
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