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En mi Huerto de los olivos, Opinión

Un 15 de junio

El día amaneció con un cielo azul, con alguna nube en el horizonte que se difuminaba. El día aclamaba sensaciones nuevas y espectaculares, y a bien que lo fueron. Todo estaba preparado nada más que a falta de la llegada de cada uno de nosotros para ocupar el puesto que teníamos designado, en tal fecha tan importante para cada uno de los integrantes de la Salida Extraordinaria.

Las horas pasaban, para unos demasiado rápido para otros más lentas de lo normal. La gran verdad es que cada uno de nosotros lo llevaba de la manera y forma que pudiese o que su estado emocional le permitía.

Así llego la hora en la cual nos habían citado a unos y otros. Los nervios afloraban para unos y otros. Algunos se les veía la tensión en los ojos acumulada de tantos días de preparación, cansancio en los mismos al igual que los sentimientos a flor de piel. Así llego la hora de empezar a reunirse cada conjunto de miembros en función de sus funciones.

Se acercaba la hora y los últimos preparativos. El cuerpo de acólitos cogía cuerpo y empaque. Las hermandades que quisieron acompañar a tal aniversario realizaban su entrada al templo con sus estandartes. El pueblo que quiso acompañar a su Nazareno se colocaba según les iban indicando. El acompañamiento civil y militar, le daban aún más un empaque impresionante al evento que estaba a punto de comenzar. El cuerpo de la Policía Nacional y el de Guardia Civil, le daban un aspecto espectacular al desfile.

Así se acercaba la hora de la salida. Fue entonces cuando los nervios se veían aún más a flor de piel. Quedaban pocos instantes para las nueve de la noche. El Rey Sol, se dejaba ver aún por alguna calle de San Sebastián de los Ballesteros, como queriendo no perderse momento tan importante e histórico de la hermandad y de la población.

Al fondo se empezaron a escuchar los sones en paso de ordinaria a la Banda de CC y TT Stmo. Cristo de las Tres Caídas de Triana, venir a pleno pulmón por la calle principal de la población. La cuenta atrás era un hecho casi consumado. El paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno estaba enfilado encarando la puerta de salida en absoluto reposo para disfrute del cortejo.

Y comenzó el cortejo a iniciar el recorrido con su Cruz de Guía al frente. Los aplausos al contemplar la misma iniciar la marcha en la puerta del templo ya terminaron de ser el revulsivo a que muchas lágrimas recorrieran las mejillas de muchos vecinos. Las hermandades acompañantes siguieron el camino que mostraba la Cruz de Guía y tras las hermandades un cortejo de mantillas que quisieron ser alfombra de encaje para su Nazareno.

Seguidas a ellas las hermandades locales que como buenas corporaciones religiosas quisieron acompañar al Nazareno de su población. Autoridades Civiles, cuerpo de acólitos y tras ellos, llegó el turno del principal protagonista. Nazareno con su cruz al hombro, con su túnica morada, con la suave mecía de su caminar y su calvario de flores moradas y malvas que hacían ver que esa tarde noche era un camino al Calvario Extraordinario.

El Nazareno se puso en la calle y para mostrarlo su cuadrilla de costaleros. Hombres buenos y obedientes para un fin, igual al de todos, una Salida Extraordinaria de un LXXV Aniversario Fundacional. Una vez alzado al cielo empezaron los acordes musicales y una lluvia fina de flores a caer en torno a Él. Que más se podía pedir. Y empezó a caminar como camina siempre. Con paso pausado y elegante.

El recorrido se ajusto en medida y forma a Él. Las calles estaban repletas de sus vecinos y de vecinos de otros lugares. No hubo un rincón que no estuviese lleno para ver el caminar dulce y delicado del Nazareno.

Y de esta guisa fue como continúo el desarrollo del final del recorrido del dulce Nazareno. El final fue apoteósico con una banda entregada hasta el final. Las hermandades hicieron un pasillo hasta la entrada del Templo. Allí el paso del Nazareno llego y termino su última chicota impresionante. El Nazareno entro en su templo en hora y fecha establecidas por todo su cortejo en torno a Él. Y así acabo un 15 de Junio.

A todos los que estuvieron tanto dentro de la organización como por fuera, hermandades locales y las que vinieron de otras poblaciones y ciudades, cortejo de mantillas, cuerpo de acólitos, representaciones civiles y militares, costaleros, equipo de negro y a la banda, a TODOS, muchas gracias por disfrutar de una jornada histórica e impresionante.


Hoy es el día del Corpus Christi, los que celebran el día de hoy, disfruten de la verdad verdadera. Hoy es el día en el cual TODOS deberíamos de acrecentar nuestras creencias y defenderlas. Hoy es el día donde toda nuestra fe se fundamenta. Hoy es el día donde de verdad hay que demostrar quienes somos y porque somos.

Los que tengan de celebrarlo hoy que lo hagan y los que lo hagan el domingo que sean fieles a sus creencias y lo hagan. Es el día de acompañar al Cuerpo de Dios. No sólo es ser costaleros, nazarenos, o lo que sea. Es el verdadero día de demostrar nuestros valores cristianos.

Esta noche tendremos otra procesión del Corpus, por parte de la hermandad del Remedio de Ánimas. Donde seguramente volverá a dar una catequesis verdadera de la verdad de nuestras creencias.

Sean felices y extrapólenlo, no se lo queden para ustedes. Disfruten de las procesiones del Corpus y de su Octava.

Pd.- Espero que ahora sea más fácil la calle para los capataces de la saga de los Sáez.

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