Un acto de justicia poética. Así puede denominarse el nombramiento como hermano de honor de la Cofradía del Rescatado, otorgado por la Junta de Gobierno de la Corporación del Alpargate en la reunión celebrada el pasado 2 de noviembre, a José María de Lara Boti reconociendo públicamente el trabajo realizado en pro de la Hermandad «con humildad, sacrificio y trabajo». Una distinción que se entregará en el transcurso de la fiesta de regla que celebrará la corporación el próximo 25 de noviembre.
El nombre de José María de Lara Boti se halla indisolublemente unido a la Hermandad del Rescatado. Nacido en Córdoba en 1938, su infancia transcurrió en el barrio de San Andrés, estando toda su vida ligada al entorno de esta zona de Córdoba. Sin embargo, su primera vinculación con las cofradías fue con la Hermandad de Jesús Caído de la que fue hermano y acompañó a sus titulares, portando el hábito nazareno, hasta su incorporación al Colegio Salesianos donde cursó estudios, lo que impulsó su entrada y participación el Martes Santo en la Hermandad Salesiana del Prendimiento. En la actualidad, además de ser hermano del Rescatado lo es también de la Hermandad del Cristo de Gracia.
Su vinculación con la Hermandad del Rescatado se remonta a principios de la década de los 70. Comienza su andadura como miembro de junta de gobierno de la mano de Rafael Martínez González del Campo, ocupando el cargo de Diputado, de Vocal de Cultos, y de Vice Hermano Mayor.
En septiembre de 1993, y tras la renuncia de Rafael Martínez González del Campo, se convocan elecciones a Hermano Mayor presentando su candidatura. Tras ser elegido, ocupa por primera vez el cargo de Hermano Mayor de la Cofradía, protagonizando una etapa de grandes cambios y aperturas, destacando la incorporación de un grupo de hermanos jóvenes a los órganos de dirección de la Hermandad, algunos de ellos procedentes de la cuadrilla de costaleros.
Este hecho junto, con las salidas extraordinarias, celebradas en 1991 y 1992, serían determinantes para que el Cabildo General de hermanos con fecha 17 de abril de 1995 acordase la realización del nuevo paso para portar, a hombros de hermanos costaleros, al Señor de Córdoba, realizado por el tallista cordobés José Carlos Rubio Valverde. Un paso que fue estrenado el Domingo de Ramos de 1997.
Tras un periodo en el que ocupó el cargo de Vice Hermano Mayor, en la Junta presidida por Juan Urbano Arias, volvió a ser elegido Hermano Mayor de la cofradía en abril de 2001, compatibilizando su cargo con el de Vocal de Labor Social de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, durante la presidencia de Juan Bautista Villalba.
En 1994 y debido a la imposibilidad por motivos profesionales, de Plácido Pérez Ruiz de seguir exhortando el paso de María Santísima de la Amargura, recae sobre él dicha labor que lleva realizando desde hace 24 años ininterrumpidamente, así como la confección y preparación del Rosario de la Aurora y el Via Crucis que se realiza con los titulares de la corporación, así como, durante años, el exorno del paso de la imagen de Nuestra Señora de Araceli.
Su nombramiento como hermano de honor de la cofradía se convierte en el merecido homenaje que la hermandad rinde a una de las figuras esenciales de su historia reciente.





