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Córdoba

Un besamanos extraordinario para conmemorar el 775 aniversario de la Consagración de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción y Ángeles

Tal y como adelantamos en Gente de Paz el pasado 28 de agosto, la ciudad de Cabra celebrará un Besamanos Magno los días 8 y 9 de diciembre, con motivo del 775 aniversario de la Consagración de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción y Ángeles, y dentro del programa de actos conmemorativos del Año Jubilar del cual ésta goza, con todas las imágenes marianas que habitan el templo. Una de ellas será la imagen de Nuestra Señora de la Aurora, una talla realizada en madera de cedro real por el imaginero egabrense Salvador Guzmán Moral en el año 1996, Titular mariana de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Penas y de la Oración en el Huerto y Antigua Cofradía de Nazarenos del Santísimo Rosario de Nuestra Señora de la Aurora, Señor San Sebastián y Benditas Ánimas del Purgatorio.

Se trata de una imagen de candelero para ser vestida, presenta anatomizadas y encarnadas al óleo pulimentado, manos y cabeza. La posición de su cabeza queda ligeramente inclinada a su derecha, mirada hacia abajo, pelo tallado y recogido en un moño. Presenta ojos de cristal, pestañas de pelo natural, boca entreabierta, dientes superiores tallados en marfil y cinco lágrimas (tres en la mejilla derecha y dos en la izquierda) que hacen referencia numeral a la simbología (gematría) de los Dolores de la Pasión. Las manos responden a la tipología de semi-extendidas o de «palillos». Su mirada es melancólica, de policromía mate y clara.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y Ángeles se encuentra enmarcada en el barrio histórico de la Villa, junto al castillo de Cabra. Lugar de bautismo del poeta egabrense Juan Valera en 1824. El edificio está formado por cinco naves, la central algo más ancha que las laterales, organizadas por hileras de arcos peraltados sobre columnas y cubiertas con bóvedas de cañón con lunetos y fajones sobre adornos de yeso. En su interior destacan los colores rojo y blanco.

El origen de la iglesia se produce tras la conquista de la ciudad a manos de Fernando III en 1240, cuando se decide dedicar la mezquita musulmana a la Asunción de María, debido a que se solía consagrar las iglesias el mismo día de la conquista de una ciudad, lo que nos hace pensar que Cabra fue conquistada del 15 de agosto; así como a Santa María de los Ángeles, debido a que Fernando III tenía una gran devoción por esta virgen, por lo que se le dedicaron numerosas iglesias parroquiales erigidas durante la Reconquista en Córdoba. Se consagró en 1244.

Fue reconstruida en el siglo XIV por la Orden de Calatrava que dominaba la ciudad. Durante el siglo XVII, los arquitectos Hernán Ruiz II y Hernán Ruiz III realizaron grandes remodelaciones en la iglesia. El egabrense José Granados de la Barrera, maestro mayor de la Catedral de Granada, realizó las obras de la capilla mayor, crucero y bóvedas. El retablo mayor fue concluido en 1674 y realizado en mármol rojo y negro por Melchor de Aguirre bajo las directrices de Granados, es un retablo de transición al barroco, realizado con jaspe rojo de la Sierra de Cabra.

En 1684 se realizan las obras para la construcción de un nuevo campanario que reemplazaría al anterior, muy deteriorado por el terremoto de Málaga de 1680, también obra de José Granados de la Barrera, aunque no sería terminado hasta 1724. La hornacina central acoge la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, talla granadina de 1693. Los retablos laterales, también de Melchor de Aguirre y construidos con mármol rojo y negro, están dedicados a Santiago Matamoros y Santa Catalina Mártir, ambas policromadas.

Durante el siglo XVIII también se iniciaron obras por el arquitecto Blas de Masavel quien construyó la sacristía. Entre 1741 y 1743 se traslada la anterior portada al convento de los Capuchinos y se realiza la monumental portada barroca de la actualidad, con sus destacadas columnas salomónicas y los púlpitos decorados con águilas como atriles, obra de Juan Martín de la O y José de Córdoba. Entre 1744 y 1752, con el arquitecto Benito Jiménez, se sustituyó la techumbre por un gran cuerpo de bóvedas, en esta reforma se respetaron las columnas originales y las aportaciones del siglo anterior, por lo que se diferencian en sus formas los elementos barrocos (retablos, arcos y bóvedas) y musulmanes (planimetría y columnas).

En 1755 el terremoto de Lisboa destruyó parte del campanario. Entre 1750 y 1792 se realizaron las obras del coro (con su hermosa sillería de madera de nogal), la sacristía baja y el órgano, realizado en 1758 sustituyendo a otro anterior. Posteriormente se construyeron capillas (como la capilla del Sagrario donde se encuentra el Santo Sepulcro y en su interior la imagen de Cristo muerto, obra de 1773 que procesiona en Viernes Santo) y un panteón hoy desaparecido.

La existencia de dos sacristías se debe a que en una se guardaba la Eucaristía y ornamentos y en otra se producían reuniones. Hoy la Sacristía Mayor se usa exclusivamente para guardar piezas de orfebrería que constituyen un auténtico tesoro, destaca la custodia procesional, realizada en 1626 y ampliada en 1770.

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