Córdoba, El Rocío, Galerias

Un cuarto de siglo de promesas cumplidas

Domingo. Cielo azul. Dia primaveral en la ciudad de San Rafael. Calor que llega sin avisar a la ciudad.

Como un jueves de salida los rocieros de Córdoba se arremolinaron en torno a la mesa del altar y con la alegría propia de aquellos que se sienten hijos de María salieron del Primer Templo arropando a su Simpecao.

Veinticinco años acompañándolo por veredas. Un cuarto de siglo desde aquel 9 de febrero que salió por primera vez de la Catedral para ser seña de identidad de todos los cordobeses en tierras marismeñas.

El cortejo, formado por hermandades de la ciudad y la provincia, la Junta de Gobierno y el cuerpo de acólitos, ha salido por la Puerta de Las Palmas puntual buscando la Puerta de Santa Catalina.

El Simpecao, rodeado de los hermanos se adentraba en la Calle Encarnación, siguiendo hacia la Plaza Séneca. Frente a la Cuesta Luján una impresionante petalada, como gotas de rocío, cayó sobre el Simpecao blanco y oro, que resplandecía como el sol.

Con un retraso considereble, pero perfectamente comprendido, la Hermandad rociera hizo su entrada en San Pablo. Antes del canto de la Salve, el Grupo Popular de la localidad de Obejo hizo entrega del bastón de San Benito Abad, su Patrón, como símbolo de devoción a la Blanca Paloma.