La reutilización de piezas antiguas, con una marcada profundidad histórica, generalmente recuperadas de entre los tesoros que almacenan los anticuarios, ha sido siempre una de las fuentes utilizadas por las cofradías para dotar a sus imágenes devocionales de elementos patrimoniales que incrementen la calidad de sus ajuares. Una pauta emprendida con frecuencia por cofrades y devotos, ávidos de ofrecer a quienes ocupan el altar de sus devociones más íntimas, joyas imperecederas cuyo valor se ve incrementado por el elevado componente emocional que siempre existe en una donación de este calado.
Una vez más, así ha ocurrido en una corporación cordobesa, y es que, con motivo de la llegada de la Festividad de Todos los Santos, María Santísima de la Trinidad, titular mariana de la hermandad de la Santa Faz, ha sido ataviada por su vestidor, Eduardo Heredia, luciendo un estreno muy especial, merced a la generosidad de un grupo de hermanos y que procede de una de estas piezas antiguas.
Se trata de pecherín pasado y restaurado de piezas decimonónicas del catafalco de procedencia italiana con el que se confeccionó la túnica del Señor de la Santa Faz. Una obra que ha sido ejecutada por el bordador José Luis Guerra, bordador hinojoseño afincado en Córdoba. Cabe recordar, que la túnica, cuya procedencia coincide con la del pecherín, fue estrenada en el año 2012 y fue realizada por el bordador ecijano Jesús Rosado, bajo diseño de Rafael Rueda, en virtud, en aquella ocasión de una frenda realizada por la familia Quintero Ortiz.





