No cabe duda de que, en los últimos tiempos se han venido sucediendo una abrumadora cantidad de acontecimientos en el panorama cofrade cordobés que, sumados a la incuestionable altura y ambición de cada uno de ellos, bien podríamos pensar en que quizá, estemos asistiendo a un nuevo renacimiento de la Semana Santa de la ciudad califal.
Hace apenas un mes nos encontrábamos con las nuevas noticias que surgían en lo referente al futuro segundo paso de la Hermandad Sacramental de la Cena que, aunque probablemente se ha traducido en una prolongada espera para una buena parte de cofrades, la cofradía de Poniente parece acercarse con paso firme y decidido a la definitiva materialización del original y llamativo palio verde que dentro de poco cobijará a María Santísima de la Esperanza del Valle.
Algo similar ocurre con la Virgen de la Salud de la Hermandad de Agonía, la cual ha conseguido despertar una expectación alrededor de su incorporación a la Semana Santa de Córdoba que, junto a la anteriormente mencionada titular de la Cena, parece recordar a aquellos tiempos en los que todos parecíamos aguardar la puesta en la calle de los palios de otras dolorosas como la Virgen del Dulce Nombre, Rocío y Lágrimas o la Estrella.
No solo estos han sido los palios protagonistas y soñados por todos aquellos que anhelan seguir siendo testigos de tan reseñables avances, pues también hemos sido partícipes de otros proyectos como las presentaciones de otros nuevos como el diseñado por Rafael de Rueda para la Virgen de la Alegría u otros igualmente vistosos como el de la Virgen de la Piedad de la corporación salesiana, los cuales rompen con el período de palios lisos que a tantos empezaba a hacérsele interminable.
Sería inmensamente injusto olvidar en este resurgimiento a las pro-hermandades que tantos titulares han venido aportando a la actualidad cofrade. Tan solo hace falta pensar en la corporación de la O que hoy se enfrentaba a la difícil decisión de elegir al artífice del que será el titular cristífero, en la presentación que tendrá lugar en la Cuaresma de 2018 del nazareno llamado a convertirse en titular de la Quinta Angustia o en la sorpresa que cogió desprevenidos a muchos cuando la ahora Hermandad de la Conversión anunciaba la aprobación de sus estatutos definitivos.
Todos estos históricos sucesos entre tantísimos otros que de ser mencionados harían de este artículo un repaso exhaustivo e interminable a partes iguales y a los que hay que añadir el comentadísimo y polémico traslado de la Carrera Oficial, parecen por lo tanto conducirnos a la idea inicial, que no deja más remedio que tomar consciencia del enorme empeño de un colectivo cofrade que no se conforma y que pretende seguir avanzando de forma semejante a como ocurriese tiempo atrás, cuando la mano de un omnipresente Fray Ricardo de Córdoba parecía empujar sin descanso una Semana Santa que tanto tiempo había estado luchando por sobrevivir sumida en un profundo letargo.





