Un pleito iniciado en 1592 esclarece los datos más antiguos de la Hermandad de la Cena de Sevilla

Gracias a esta investigación, se puede constatar por medio de fuentes primarias la existencia de la Hermandad del Cristo de la Humildad y Paciencia en 1577 en la Parroquia de Omnium Sanctorum

Asimismo, se fija la fusión de las Hermandades de la Sagrada Cena y la Humildad y Paciencia de Ntro. Sr. con anterioridad a 1592, siendo la fecha más probable la de 1591, y la existencia de una talla del Señor de la Sagrada Cena con anterioridad a 1592

Recientemente gracias a una investigación realizada en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla ha sido posible dar luz a la historia y primeros pasos de la hermandad. Aunque esta investigación, realizada por Victor Daniel Regalado González-Serna, Doctor en Historia Moderna, será ampliada y analizada con debido detenimiento en el futuro es posible adelantar por su importancia algunas cuestiones destacadas para el conocimiento de los hermanos y devotos. Lo exponemos a continuación manteniendo el orden cronológico de los hallazgos.

En 1577 la hermandad de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo recibió de la parroquia del Omnium Sanctorum la cesión de la llamada capilla de los Cervantes. Esto se hizo por iniciativa del clero parroquial para evitar ciertos problemas de orden público. Aunque no se indica si la hermandad existia desde antes sí debemos subrayar que el clero parroquial promueve la instalación de una cofradía en la capilla porque así se evitaba que se usara el espacio para fines profanos muy dispares como, entre diferentes cuestiones, el consumo de pescado frito y vino en sus altares. Era un problema que la parroquia estaba sufriendo con gravedad en aquellos momentos. Por esta razón, si existía la cofradía antes de todo esto debe comprenderse que el apoyo y promoción del clero parroquial fue significativo en su organización, aunque tampoco podemos descartar que incluso se fundara también en ese proceso de intentar dar decoro al templo cediendo a hermandades capillas que pasarían a ser mantenidas por ellas.

No obstante, podemos relacionar todo esto incluso con la perdida primera regla de 1580 de la Sagrada Cena, fecha que concuerda además con la instalación en la capilla de los Cervantes de la Humildad, puesto que es posible que ambas cofradías convivieran un tiempo en la capilla antes de su fusión o que esta ocurriera al poco de la cesión. El surgimiento de la corporación fusionada en cierto modo debió facilitarse también por el patrocinio que el clero de la parroquia llevó a cabo a favor de la hermandad.

Se aporta gracias a este trabajo la referencia conservada más antigua de la titulación de la hermandad ya fusionada en dicha capilla del Omnium Sanctorum. Para 1592 consta ya datada documentalmente la titulación de «cofradía de la Sagrada Sena y Omildad de Nr Sr Jesucristo» suponiendo un destacado avance en el conocimiento al respecto de la historia de la hermandad.

La fusión con la hermandad de la Sagrada Cena debió celebrarse en 1591, concordando con la información conocida al respecto y aportada por Celestino López. La hermandad en estos años procesionó en Jueves Santo y dispuso sus cultos, así como los entierros de hermanos difuntos, en el interior de su capilla. Asimismo, se constata la presencia de los dos titulares de la Sagrada Cena y de la Humildad, cada uno expuesto a los fieles en sendos altares de la capilla de los Cervantes, no constando en el caso de la Sagrada Cena presencia de misterio. Sabemos que no se encontraba tampoco la Virgen del Subterráneo en estos momentos incipientes de la hermandad, aunque por lo ya expuesto podemos descartar el paso de Humildad por San Nicolás de Bari y se abren nuevas posibilidades para la llegada de la advocación mariana a la cofradía, como el traslado de la devoción mariana más tardíamente o que se tomara otra Virgen cercana con dicha advocación. De hecho, está datada otra Virgen del Subterráneo en zonas muy próximas al Omnium Sanctorum abriendo una nueva via. Se procurará intentar aclarar en el futuro esta cuestión.

En 1592 se inició un largo pleito ante el provisor de Palacio que se extendió hasta 1608 y por el cual una familia interpuso sus derechos sobre la capilla de Cervantes. procurando la expulsión de la hermandad de ese espacio. Aunque en una primera fase del litigio la cofradía aportó suficientes pruebas de contar legalmente con la propiedad de la capilla surgieron más tarde ciertas dudas de que realmente el espacio fuera cedido debidamente por motivos que serán analizados con suficiente profundidad en el futuro.

Se data mediante una fe judicial que entre septiembre y octubre de 1607 la hermandad abandonó voluntariamente la capilla de los Cervantes para evitar la continuación del pleito, aunque no podemos descartar que hubiera algún tipo de acuerdo o arreglo extrajudicial para evitar alargar aún más el litigio. La hermandad al dejar libre la capilla de los Cervantes recibió la cesión de otra de la propia parroquia del Omnium Sanctorum, sin aportar de momento la ubicación exacta, pero sí que contó con una cesión de titularidad de un espacio nuevo o perteneciente a la fábrica parroquial para evitar repetir en el futuro un problema judicial como el sufrido en la capilla de los Cervantes. Para el 4 de enero de 1608 consta una fe que acredita que la hermandad estaba acomodada en su nueva capilla.