Ya se alcanza con la yema de los dedos la materialización de un sueño de azahar, cuyo germen se pierde en la memoria colectiva de un barrio que descuenta en estos días parte de su historia. Un sueño que va adquiriendo forma en el corazón fernandino de la Real Iglesia de San Pablo. Un sueño de luz y color de imaginación y felicidad contenida y de emoción a flor de piel.
Un sueño de promesas cumplidas, de pasión inabarcable y de superación alcanzada. Un sueño mil veces soñado que borda con hilo oro un palio de fantasía que hace latir a una hermandad entera y da cobijo al anhelo que está a punto de ser una realidad alimentando la dicha de unos hombres y mueres dispuestos a que la Madre de Dios sane con su luz el alma de quienes tengan la fortuna de precipitarse en sus pupilas.
Y es que el palio de la Virgen de la Salud ya es una espectacular realidad que ilumina con su majestuosidad el alma de los hermanos de la Agonía y propicia sentimientos en todos los cofrades de Córdoba que son conscientes de que nos encontramos un poquito más cerca de ver cumplidos los sueños.




















