La jornada de este domingo tenía marcada, en la agenda cofrade de Córdoba, la celebración de un rosario. El cual era “especial”, no por el piadoso acto en sí mismo, sino por todas las circunstancias que lo rodearon durante los últimos días.
Una de ellas era la del cese del capataz. Nos referimos al de la Virgen del Carmen de Puerta Nueva y a cómo la hermandad estuvo buscando costaleros hasta el último momento. Finalmente, varias costaleras de la Encarnación acudieron a la cita para, como se suele decir, salvar la papeleta.
Pero además, bajo la parihuela también estuvieron algunos “capataces” y hubo que tirar del fiscal para dirigir a esa presunta improvisada cuadrilla, para que fuera al cementerio y regresara a Puerto Nueva. Lo que en el argot costaleril se denomina salir y entrar.
Además, también se echó en falta gente en un cortejo bastante exiguo, en el que hubo hermanos que lamentaron que por no haber no hubiese ni cruz de guía. Los mismos que hicieron una interesante reflexión: ¿se merecen los hermanos más veteranos ver a la cofradía así, cuando vienen del momento en que más miembros ha tenido?





