El pasado jueves, el Cristo de la Crucifixión abandonaba su templo camino de San Julián, acompañado por hermanos que portaban cirio y la capilla musical del Carmen Doloroso, mientras se meditó sobre las siete palabras que dijo Jesús en la cruz. En la noche de hoy, viernes, el crucificado ha partido desde San Julián hasta el primer templo de la diócesis para presidir el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías.
En este 2018 se ha vuelto a rescatar la esencia del Vía Crucis de la Agrupación. Pasadas las 19:15 h. la imagen partía hacia la catedral, acompañada por una multitud que lo arropó hasta la finalización del acto. Tras pasar por las calles más céntricas de la capital malagueña, se adentraba en el templo metropolitano a la par que se repartían los tradicionales libritos para seguir este ejercicio. Llamaba poderosamente la atención la algarabía en los locales próximos y el íntimo silencio con el que respondían quienes acompañaron al crucificado, tallado en 1993 por Bonilla Cornejo. En el interior, se leyeron las estaciones desde el altar mayor, mientras que dos pantallas, instaladas a ambos lados, mostraban cómo estaba desarrollándose el acto.
Hermanos de la corporación portaban al Cristo, que realiza su estación de penitencia en la tarde del Lunes Santo. Tras el rezo del Vía Crucis, la imagen regresaba a su templo, transitando por el Patio de los Naranjos camino de la iglesia del Buen Pastor, sin música. Recuperado el carácter que nunca debió perderse del citado acto cuaresmal, viene por delante un fin de semana cargado de actos y cultos, donde se continuará con quinarios, como el que tiene lugar en honor a los titulares de Zamarrilla, Fusionadas o el Cautivo; ponencias, como la del estudio del trabajo del hombre de trono, organizada por los Dolores de San Juan o presentación de carteles, como el de salida de la corporación de la Sentencia.





