Una medalla de plata del Arcángel San Rafael y Nuestra Señora de los Dolores de Córdoba para la Pastora de Capuchinos de Sevilla

Sobradamente conocida es la interrelación cofrade que existe entre las ciudades de Córdoba y Sevilla. Una vinculación histórica que se pierde en la memoria de los tiempos ejemplificada por miles de nexos comunes que se han multiplicado a lo largo de las generaciones y que tiene en el nombre de Juan de Mesa uno de sus máximos exponentes.

Otro de los nombres que han representado esta centenaria vinculación cofrade es el de Fray Ricardo de Córdoba, personaje insustituible que forma parte ineludible de la historia de las cofradías cordobesas y sevillanas que fue superior de los conventos Capuchinos de ambas capitales andaluzas, ahondando de este modo en la estrecha relación que existe entre ambos templos Capuchinos y en particular, en la devoción que existe en torno a la Divina Pastora en estos dos enclaves.

Claro ejemplo representativo de esta interrelación es el último regalo que ha recibido la Divina Pastora de Capuchinos del convento hispalense. Una hermosísima medalla de plata de ley con las efigies del Arcángel San Rafael y de Nuestra Señora de los Dolores de Córdoba, dos de las devociones esenciales de la ciudad de la Mezquita que ha sido donada a la imagen letífica, por Raúl Muñoz Gallardo, con motivo de la celebración de la festividad de los Santos arcángeles. Una nueva muestra de la vinculación centenaria en el imaginario colectivo devocional de dos de las ciudades más importantes de la geografía cofrade.