Una noche de fervor y coordinación: 38 atenciones sanitarias y un traslado hospitalario durante la procesión de la Virgen del Rocío

La mágica madrugada de la procesión de la Virgen del Rocío, en la que miles de fieles se congregaron en torno a la Blanca Paloma para vivir su gloriosa salida, se ha saldado con un balance sanitario contenido, gracias al despliegue del Operativo Ermita, uno de los dispositivos asistenciales incluidos en el Plan Romero 2025.

Durante las intensas horas que comprendieron el recorrido procesional de la imagen mariana por las calles de la aldea, los servicios de emergencia registraron un total de 38 incidencias de carácter sanitario, todas ellas de escasa gravedad, con una sola persona trasladada al Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva para control y observación médica. Se trata de unas cifras similares a las del año anterior, lo que revela un desarrollo ordenado y eficaz en materia de prevención y respuesta ante posibles urgencias.

Entre los motivos más frecuentes de atención médica, los profesionales del Centro de Emergencias Sanitarias 061, en coordinación con el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI), destacaron desvanecimientos, episodios de ansiedad, hipoglucemias y traumatismos leves, todos resueltos sin complicaciones mayores.

La infraestructura sanitaria desplegada por la Junta de Andalucía incluyó, desde primeras horas de la tarde del domingo, un Puesto Sanitario Avanzado ubicado en el Paseo Marismeño, próximo al Santuario, con capacidad para asistir de manera simultánea a medio centenar de pacientes. Este hospital de campaña estuvo atendido por un equipo multidisciplinar formado por médicos, enfermeros, técnicos sanitarios, Cruz Roja y 55 voluntarios de Protección Civil, además del apoyo logístico de ambulancias preparadas para cualquier traslado urgente.

El dispositivo de seguridad contó también con la implicación directa de la Guardia Civil, la Unidad Adscrita del Cuerpo Nacional de Policía, efectivos de la Policía Local, el Consorcio Provincial de Bomberos de Huelva y personal del Ayuntamiento de Almonte, todos coordinados desde el CECOPI. Además, se instalaron globos de iluminación en puntos estratégicos para facilitar el trabajo en la penumbra nocturna y garantizar la visibilidad de los equipos de emergencia.

Junto a las atenciones sanitarias propiamente dichas, los operativos gestionaron también cerca de veinte incidencias generales, entre ellas el vuelco de un carro en la calle Santa Olalla, que se saldó con un herido atendido en el Puesto Principal, y un accidente entre un camión de basura y otro carro en la calle La Vera, junto al aparcamiento número cinco, donde también se reportó una persona lesionada sin gravedad.

La noche culminó con la entrada de la Virgen a su Santuario, sin alteraciones reseñables más allá del habitual y comprensible desgaste físico de muchos peregrinos. La solemnidad de la procesión no se vio empañada por ningún incidente de gravedad, gracias a un sistema de prevención cohesionado y eficaz, que permitió compatibilizar la devoción multitudinaria con la seguridad colectiva.

Este lunes, más de treinta hermandades filiales han comenzado ya el camino de regreso por los distintos itinerarios establecidos en el Plan Romero. Solo por las rutas sevillanas, veinticuatro corporaciones retoman su peregrinar hacia sus municipios de origen, entre ellas Coria del Río, San Juan de Aznalfarache, Gines, Tomares, Utrera o La Puebla del Río. A ellas se suman otras seis filiales gaditanas —como Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chipiona o Chiclana—, la hermandad de Ayamonte por la vía onubense y la filial de Torremolinos, que también emprende hoy su regreso.

Con el paso de las horas, la aldea se va despidiendo del bullicio romero, pero la emoción de la procesión de la Virgen permanece imborrable en la memoria colectiva, sellando un nuevo Lunes de Pentecostés en el que, una vez más, la fe fue más fuerte que el cansancio.