La obsesión de IU con la tumba de Queipo de Llano, que se halla en la Basílica de la Macarena, está alcanzando niveles irrisorios. Cualquier excusa es buena, a imagen y semejanza de lo que ocurre con la tumba de Franco en el Valle de los Caídos, para exigir la retirada de los restos. Una reiteración que debería racionarse porque, en ambos casos, el día que los restos sean retirados, tendrán que tirar de creatividad para inventar un nuevo caballo de batalla con el que encolerizar a sus masas más radicales.
La excusa, en esta ocasión, ha sido la celebración del pleno de la Diputación de Sevilla, reunido este jueves en sesión ordinaria, que ha aprobado por unanimidad la adhesión de la institución a la campaña que reclama que la Academia Sueca modifique sus estatutos, que no contemplan la concesión de sus famosos premios Nobel a título póstumo, y otorgue el Nobel de literatura a título póstumo al poeta granadino Federico García Lorca, icono de la Generación del 27 y ejecutado en agosto de 1936 por las tropas sublevadas contra la II República.
La campaña nace de la mano de un numeroso grupo de intelectuales y artistas, que han elaborado un manifiesto en el que reclaman a la Academia Sueca “una excepción” en sus actuales normas, que no permiten otorgar los premio Nobel a un difunto, a fin de “reconocer la trayectoria de una persona excepcional, símbolo inmortal del diálogo entre la literatura y la sociedad civil”. En ese sentido, la moción elevada a debate este jueves por el Grupo de IU en la Diputación de Sevilla defiende que el carácter “extraordinario” de la figura y la poesía de García Lorca, así como las circunstancias “extraordinarias” de su muerte, bien merecen una excepción para que goce del premio Nobel de literatura a título póstumo.
La moción expone que García Lorca fue fusilado “por orden” del general golpista Gonzalo Queipo de Llano al poco de comenzar la Guerra Civil (algo bastante discutible desde el punto de vista histórico), motivo por el cual, la coalición de extrema izquierda ha aprovechado para recordar que “mientras el citado militar está enterrado en la basílica de la hermandad de la Macarena, extremo sujeto a una controversia acentuada en los últimos tiempos, el cadáver del poeta sigue desaparecido pese a los múltiples intentos de localización”, obviando que la familia del poeta ha reclamado en numerosas ocasiones que cese la búsqueda de sus restos, cuestión desatendida sistemáticamente por los sectores más radicales, enzarzados como se hallan en avivar el enfrentamiento entre españoles que tan generosamente fue evitado en la transición.
Sea como fuere, la moción aprobada por unanimidad en el pleno de la Diputación, donde todos los grupos políticos han destacado el peso “fundamental” de Lorca en la poesía y la cultura, implica la adhesión de la institución a la demanda de que la Academia Sueca “modifique sus normas” y conceda al poeta granadino un premio Nobel de literatura a título póstumo, así como que la Diputación promocione con sus recursos la figura y la producción del poeta.»




