Cruz de guía, Opinión

Una oportunidad de oro

Aunque era un secreto a voces, hace escasos días, el Obispo de la Diócesis de Jaén, Sebastián Chico Martínez, anunció uno de los acontecimientos más importantes de los que están por llegar a la provincia de Jaén con motivo del Año Jubilar que la Iglesia Universal celebrará bajo el lema “Peregrinos de la Esperanza”. Un anuncio inesperado al igual que la configuración del mismo acontecimiento que produjo en mi una profunda alegría.

A pesar de que el evento acota el ya de por sí desgastado comodín de una Magna Procesión, la posibilidad de que este formada por cofradías de toda la provincia supuró un halo de esperanza en el cofrade olvidado que reside lejos de las capitales, con la oportunidad en las manos de poner en el centro del foco a la hermandad de su pueblo ciudad.

Una oportunidad de oro que se cierne sobre nosotros para desvelar al mundo la potencia evangelizadora y el suntuoso carácter patrimonial de nuestras cofradías en una tierra olvidada y que cuenta con inigualables tesoros. Semanas de Pasión de inquebrantable valor histórico, en muchos casos mayor que el de la capital, que cuentan con la oportunidad de mostrarse al mundo en un evento sin precedentes en la provincia como ya hicieran los cordobeses en aquella inolvidable magna denominada “Por tu Cruz Redimiste al Mundo”, podrían ser catapultadas a lo más alto del planeta cofrade.

Dejando a parte ciudades de gran valor como Linares, Andújar, Úbeda, Baeza o la misma capital, el orbe cofrade redescubriría cofradías como la de la Esperanza de Marmolejo, el Nazareno de Villatorres o la del Cristo de la Buena Muerte de Rus.

Un combinación de imágenes y patrimonio que, de una vez por todas, debe ser relegado al sitio que le corresponde en el centro de atención de todo el orbe cofrade, aunque sea por un día.