Esta tarde tendrá lugar el último día de la novena en honor a Santa María de la Mesa. Será uno de los últimos actos que se realizarán en su honor antes de que la venerada imagen recorra las calles de Utrera, como sucede cada 15 de agosto. Antes, a las ocho de la mañana los vecinos de la localidad acudirán a la misa celebrada en su honor, oficiada por Joaquín Reina, párroco del templo y rector del santuario de Consolación.
La Virgen de la Mesa saldrá después, a las nueve de la mañana. Cuando cruce el dintel de la puerta del Perdón, será el momento de que los asistentes recen tres salves y pidan tres deseos, de los que terminará cumpliéndose al menos uno. La imagen, con su particular ráfaga, volverá a encontrarse con su pueblo a la hora tercia. Será precedida por las hermandades de la feligresía. En esta ocasión, estará acompañada por la Asociación Musical Utrerana, encontrándose también presentes la Asociación de Campaneros de la localidad, Acamu.
La Virgen de la Mesa, advocación que le viene por encontrarse en una meseta, el lugar más alto de Utrera, es una imagen gótica, antaño sedente, mutilada para vestirla y ponerla de pie. La procesión tiene más de 500 años, llegando incluso a ganar dos pleitos, uno frente a la Virgen de las Veredas ― antigua patrona de Utrera ―, en 1613, y otro frente a la de la Alegría, en 1816, para que su procesión fuera la única de la jornada.





