Quiero comenzar con algo que le pidió el mismo Jesucristo a sus discípulos, aparece en el Evangelio de San Marcos: «El, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer»(Mc 6,31).
Ahora muchos de nosotros comenzaremos nuestras vacaciones, después de nuestras agendas apretadas, no solamente profesionalmente, sino de nuestras cofradías, además de todo lo que hemos sentido en nuestro interior de emociones, críticas o de decisiones importantes.
¡Toca desconectar! Y pasar a un descanso. Pero Jesucristo nos invita como a sus discípulos que lo incluyamos en nuestro descanso. Él, quiere estar en nuestras vidas, no sólo durante unos meses sino en todos los meses del año.
Por eso, cómo podemos poner unas vacaciones en el Señor, cómo podríamos realizarlo y en qué nos beneficiaría. Sería muy sencillo, apostar ahora no por las cofradías sino por las familias. Dejar el whatsapp, Facebook… y comenzar hablar con las redes sociales que te dan vida, disfrutando de unos días de tu pareja, de tus hijos, de una buena conversación. Otra cosa, no olvidar celebrar la mesa de la Eucaristía, qué hermosas celebraciones, aquí no hay que ir a poner ninguna cara, ni ningún compromiso, aquí en estás misas son de descanso de coger fuerzas para el próximo curso. Y aprovechar vuestros «paseos en silencio» para reflexionar de nuestra vida cristiana, familiar y cofrade.
El Señor, también nos hace la invitación a nosotros, «venid a un lugar solitario» a descansar. Descansemos de todo lo que sabemos y aprovechemos esos días para llenarnos de los nuestros, llenarnos de amor para luego en el curso pastoral hacer un proyecto nuevo.
Me marcho a descansar en el Señor, espero que estás vacaciones sean iguales para vosotros. ¿Te hará distinta las vacaciones el Maestro? De vosotros y de mí depende el incluirlo o el dejarlo hasta que regrese de nuevo al curso.





